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Embarazo

Lejos de ser algo traumático desde principio a fin, el embarazo ha sido para mí una gran experiencia que comenzó de manera inesperada y que pronto ha pasado a ser una de las etapas más bonitas de mi vida: por las sensaciones que se viven, por los sentimientos que despierta, porque gracias a ello he conocido cómo las mujeres estamos preparadas para concebir y traer al mundo bebés y porque sobre todo he podido saber hasta dónde puede llegar mi cuerpo.

Cada mes y cada trimestre que pasa es diferente. Las sensaciones que una embarazada experimenta a lo largo de todo este periodo pueden ser miles. Y, aunque hablo desde mi vivencia personal, lo cierto es que he conocido mujeres que desde que observan el positivo en el Predictor viven angustiadas pensando en cómo será el momento del parto.

El embarazo puede marcar un antes y un después (para bien y para mal) en la vida de una mujer. Desde mi propia experiencia, así ha sido. Para bien, me refiero. Las molestias que he podido sufrir en las 41 semanas que duró, han existido, y aunque algunas han sido mínimas, ninguna ha supuesto para mí impedimento alguno para poder hacer lo que he querido hacer en cada momento.


El primer trimestre

Si tuviera que emplear alguna etiqueta para calificar los primeros tres meses, ésta podría ser la de 'Incertidumbre': por no saber si estaba o no estaba embarazada, por no saber si nuestra lentejita estaba bien (algo que pudimos comprobar tras la ecografía de las 12 semanas), por no estar segura de si era completamente normal que me diera asco casi toda la comida o incluso por no saber si ese sueño permanente que sufría a lo largo de prácticamente todo el día era también 'lo normal' o necesitaba cerciorarme con unos análisis de sangre que me encontraba bien.

Durante este periodo las mamás (y los papás) viven unas horas sabiéndose conocedores de un secreto que cambiará su vida y la de todos cuantos les rodean. En nuestro caso fue cuestión de días: lo que tardamos en dejar de pensar que la prueba casera de embarazo quizá estaba en lo cierto y las dos rayitas de color morado eran la señal de que tal vez debíamos ir al médico...

Lo contamos por partes: primero a la familia, después a los amigos más cercanos y después al resto del mundo. Nuestra cara nos delataba: algo estaba cambiando.

Tras la visita al médico de cabecera y los análisis de sangre pertinentes, nos dieron cita para la primera Eco. Huelga decir que nosotros hemos llevado todo el control del embarazo por la Seguridad Social (en el Hospital Clínico San Carlos).

A saber de este trimestre:

- La falta de menstruación (amenorrea) es el indicio más evidente de que algo pasa. En algunas mujeres no es el único, pues hay casos en los que se dan ciertos manchados (sangrados de implantación).
- Alrededor de la semana 8 (o a veces incluso antes), las náuseas se convierten en compañeras de viaje. Desde por la mañana hasta por la noche... Muchas incluso están acompañadas de vómito (aunque no fue éste mi caso, sí que suele ser habitual). ¿Cómo lo sobrellevé?: aunque no tuve vómitos en ningún momento, sí que experimenté náuseas, mucho más llevaderas si se come poquito y a menudo. Evitar líquidos a primera hora de la mañana y sustituir el café, la leche o lo que se tome en el desayuno, por ejemplo, por sólidos, me ayudó a que 'los revoltijos' que tenía en el estómago fuesen mucho más leves.
- Los pechos empiezan a experimentar cambios, similares a los que se dan durante los días premenstruales.


El segundo trimestre

Lo llaman 'la luna de miel de las embarazadas' porque es durante los meses 4, 5 y 6 cuando las mujeres se encuentran mejor, la tripa aún no pesa demasiado y las náuseas y vómitos suelen desaparecer. En mi caso, coincidió con la primavera. La tripa aún no se me notaba (digamos que hasta el 5º o 6º mes no empecé a tener un perfil redondeado) y me encontraba exultante de felicidad.

Si el primer trimestre es especial por la novedad, por el descubrimiento de que hay algo creciendo dentro de ti y porque, aunque no seas totalmente consciente, tu vida ya ha empezado a cambiar...el segundo lo es también porque es cuando se empiezan a notar los primeros movimientos del feto.

En mi caso fue en la semana 18. Dicen que en las primíparas (mamis primerizas), estos movimientos no comienzan a ser evidentes hasta la semana 20 o 22 y que en los casos de las mamás que ya han estado embarazadas suele suceder antes.

No olvidaré el comentario de la Obstetra cuando me dijo en la revisión de la semana 20: "dentro de poco empezarás a notar pataditas o movimientos en la tripa...".Cuando le contesté que llevaba cerca de dos semanas sintiéndolas, se sorprendió y respondió con un "Ah, sí?, ¡qué pronto!".

A saber de este trimestre:

- La segunda ecografía de control en el embarazo suele hacerse en torno a la semana 20. Es en ésta en la que se conoce el sexo del bebé. Fue en ésta en la que nos confirmaron que nuestro feto era "una muchachita".
- Alrededor de la semana 16 suele hacerse el Test de O'Sullivan ("prueba del azúcar") cuya función es valorar los niveles de azúcar en sangre. Mis valores salieron altos, por lo que me diagnosticaron diabetes gestacional, una complicación del embarazo de la que hablaré en otra entrada y que en mi caso me fue posible sobrellevar perfectamente gracias a un buen control de la glucosa y ejercicio moderado diario.
- Las embarazadas pueden viajar durante este trimestre. Es el periodo de menor riesgo para hacerlo. En mi caso, viajé en tren (Madrid-Oviedo por motivos de trabajo) y en coche (Madrid - Cáceres - Sevilla - Cádiz...de vacaciones). Suelen recomendar hacerlo con ropa cómoda y descansando siempre que el cuerpo lo pida. Además es recomendable también llevar toda la documentación médica encima por si hubiera que acudir a algún centro médico o por si se produjera un parto prematuro.


El tercer trimestre

La recta final del embarazo me cogió el pleno verano. Durante los meses de agosto y septiembre tuve la sensación de que ya no era posible que hiciera más calor en Madrid. 

Las noches se hacían eternas porque me despertaba cada poco. Estaba incómoda porque el volumen de mi tripa aunque no era exageradamente grande sí empezaba a molestarme, tenía muchísimo calor y me levantaba varias veces para ir al baño (la vejiga a estas alturas se siente presionada y es normal hacerse pis cada poco tiempo). 

En la semana 32 me hicieron la tercera ecografía, y es en ella en la que se supone que se recalcula la FPP (fecha probable de parto) en función del tamaño y desarrollo del feto. 

Alrededor de la semana 38 el control de las embarazadas pasa por la monitorización y fisiopatología fetal: los llamados 'Monitores' o 'Correas', en los que se observa el latido del feto y se controla que todo siga su curso normal tanto para el bebé que está por nacer como para la mamá, a la que el ginecólogo explorará para ver si ha dilatado algo, si tiene contracciones o alguna que otra molestia más allá de lo que se considera normal. 

En mi caso...fueron dos monitorizaciones las que me hicieron. Mi pequeñaja no daba indicios de querer salir. La pobre estaba bien a gustito dentro. 

Pasé de largo por una luna llena (que se supone que incita a las madres a parir), por mis tres fechas probables de parto (está claro que los médicos no dieron en el clavo en ninguna de las tres) y nada...

Como repitió varias veces nuestra matrona en las clases de preparación al parto: "ningún bebé se queda dentro. Todos, antes o después acaban saliendo. Sólo hay que estar tranquila y tener paciencia". 

Justo cuando cumplía mi semana 41, Claudia llegó al mundo.


¿Y tú, cómo has vivido tu embarazo?, ¿cómo lo estás viviendo?

Comentarios

  1. Increible como lo describes esta genial deseando mas publicaciones 100×100 util

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