Cogerle el gusto a la comida

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Tenemos toda la equipación para salir airosas en la introducción de la alimentación complementaria de la pequeña: tenemos cuchara de plástico, de un tamaño lo suficientemente pequeño como para que le quepa en la boca y no le haga daño, tenemos plato/cuenco hondo, tenemos trona (la evolutiva de Jané) y tenemos babero...
Ahora bien, ¿Es necesario todo este despliegue para dar de comer a un bebé de seis meses y medio? Está claro que no. Porque hasta para darles de comer fruta, no hace ni falta un triturador: la peque se come el plátano que da gusto: chafado con un tenedor, chupeteándolo con sus encías... También los gajos de naranja y mandarina. 
Pero no, nosotros no somos 100% de baby led weaning...
Sobra decir aquí que come con cuchara, que sólo hemos probado a hacer blw con la fruta y alguna que otra judía verde y que tratamos de variar el menú de cada día con diferentes combinaciones de verduras y pollo, verduras y arroz, arroz con pavo...y verduras... además de la fruta, que altern…

¿Látex o silicona?

Dos o tres meses antes de que la pequeñaja naciera empezamos a almacenar en una caja de mimbre todos los chupetes que nos iban regalando, sin tener aún demasiado claro si se los pondríamos o no ya que muchos especialistas, varios artículos y algunos 'entendidillos' opinan que el chupete puede ocasionar confusión al bebé lactante y hacer que éste acabe rechazando el pecho de la madre.

Nosotros, que somos muy leídos, teníamos en mente listados y listados de artículos que impulsaban la no utilización del chupete para los bebés. Pero, por contra, cada canastilla que nos regalaban traía uno o dos modelos diferentes, más grandes, más pequeños, de colores más vistosos y con dibujos más o menos llamativos...

Cuando nació, optamos las primeras semanas por meterle el dedo meñique en la boca cada vez que lloraba desconsoladamente, intentando tocar con la punta su paladar. Y he de dedir que esto nos funcionó a la perfección hasta que la pequeñaja cumplió su tercera semana, le calmaba una barbaridad, notaba consuelo cada vez que acercábamos el dedito a su boca.

La lactancia se implantó bien, el agarre desde el principio fue perfecto y nuestro bebé engordaba y crecía sin ningún problema. Parecía que habíamos conseguido superar nuestras dudas de 'chupete sí - chupete no' hasta 'la noche de los llantos': una madrugada, no sabemos si por gases o por malestar, la pequeñaja comenzó a llorar sin parar. Estuvo llorando mucho, mucho tiempo...no sabría concretar cuánto porque pronto el nerviosismo y la desesperación se apoderó de nosotros. No hacíamos más que pasear por la casa con ella en brazos sin lograr calmarla. Ni dedo meñique ni nada.

...Hasta que la caja de mimbre se presentó ante nosotros como un oasis en el desierto. Esterilizamos tres chupetes (de los indicados de 0-3 meses), a falta de uno, y se lo plantamos en la boca.

Fue un momento extraño. La pequeñaja se tranquilizó y nosotros no sabíamos si reír o llorar de lo fea que la veíamos con ese extraño cacharro en la boca que casi abultaba más que ella.

Desde entonces, el Sr. Chupete es uno más. Y ella ni ha rechazado el pecho, ni es un bebé raro por llevarlo puesto cuanto está más nerviosa de lo habitual, al contrario: le calma.

Y ahora, inmersos en nuestras dudas trascendentales del mundo de los bebés, andamos eligiendo entre chupetes de látex o de silicona gracias a nuestro pediatra, que extrañado porque la niña llevaba uno de este último material, nos preguntó por qué no le dábamos de los otros: más blanditos y agradables al paladar, según él.

Mis razones son varias: creo que los chupetes de látex absorben más olores, recogen más pelusas y, lo más importante, mi pequeñaja los escupe, algo que aún no ha sucedido con ninguno de los de silicona que le hemos dado, o por lo menos no los escupe tanto (si tenemos en cuenta que ella sólo los succiona un ratito, el suficiente para calmarle en momentos de nerviosismo o cuando se está quedando dormida).

Ahora utilizamos dos tipos, por probar... Los de látex de la marca Suavinex (tiene tres, personalizados con su nombre) y cuya tetina sería similar a ésta:


...Y los de látex (que sí es cierto que son bastante más rígidos, pero tengo la sensación de que no se les pega la porquería), de la marca Avent:




De momento ahí andamos, probando unos y otros. La pequeñaja ni se queja, está tan contenta tanto con uno como con el otro. Total, para coger el sueño, ¿qué más le da?

¿Y vosotros?, ¿qué opináis?

Comentarios

  1. Madre mia!! la de cosas que hay que tener en cuenta. Yo ni siquiera sabia que existian de esos dos materiales. Ahora me toca ver los que me han regalado si son de uno o de otro.
    Me temo que tendré que informarme del tema chupete si o no, pero como dices, Mamiprimi, al final es cuestión de lo que le funcione a cada uno.
    Un saludo!!!

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    1. Claro, lo del chupete es según vayaas viendo: hay niños que ni lo quieren y a otros que les cuesta soltarlo llegados los dos y los tres años. .. la nuestra por ejemplo lo usa sólo para tranquilizarse, luego lo escupe. En esto, como en todo, haz lo que vayas viendo. ..

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  2. Lo mismo nos ocurrió a nosotros. Las primeras semanas lo evitamos, pero cuando la peque casi tenía un mes se cogió una llorera de escándalo, probamos suerte con el chupete y mano de santo para tranquilizarla, desde entonces nos encanta a todos!! :)

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  3. Ah!! Y la Cachorrina sólo utiliza los de silicona, no he probado los otros, la verdad...

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    1. A mí los de silicona me parecen más hugiénicos. Es verdad que los de látex son más blanditos, parecen más suaves...pero también se llenan más de pelusas...y me da repelús.

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