A mis hijas

Os quiero. Gracias por enseñarme a ser mamá, cada día, porque viéndoos crecer, reír, dormir, llorar, jugar... me doy cuenta de que algo bien lo estoy haciendo cuando estáis llenas de vida. Si hace unos años me hubieran preguntado qué me hace feliz, habría enumerado una larga lista de cosas. Hoy lo tengo claro: vosotras, que sois mi mayor proyecto de futuro, con el que deseo superarme cada día y aprender.Veros me demuestra todo lo que nos queremos papá y yo y que merece la pena dar el salto al vacío que supone tener hijos... Porque, y espero que lo experimentéis algún día, ser madre es lo más duro, pero a la vez lo más satisfactorio que podréis hacer nunca.Nadie te avisa ni te orienta... todo se hace avanzar tomándole la mano al instinto, que es muy sabio. Teneros cerca y disfrutaros, pero también el poder recordar vuestro olor y vuestras risas cuando estoy lejos nos hace estar unidas por más de una hebra roja, por miles de hebras Irrompibles, eternas.Sois y seréis la mayor responsabil…

Borrar todas las señales de la maternidad

Hasta ahora no había sido consciente de ello, pero es curioso cómo desde todos los rincones de la Sociedad se intenta convencer a las mujeres con hijos de que es mejor, más saludable, más justo con su feminidad e incluso más 'normal', borrar cualquier signo que muestre que han sido madres.

Lo veo cuando estamos en algún sitio cerrado y la gente nos mira molesta porque mi hija se ha puesto a llorar. Lo veo cuando leo en botes de crema antiestrías 'Borra los signos del embarazo'. Lo veo cuando leo artículos o escucho consejos de familiares y conocidos para 'enseñar a dormir toda la noche a la niña, para que yo pueda descansar mejor. Lo veo cuando mis compañeras se extrañan porque he solicitado mi intención de reducir jornada en el trabajo ('Como antes decías que no creías que la pidieras...').

Digamos que antes de quedarme embarazada mi mundo giraba en torno a muchas cosas que se disiparon una vez que vi el positivo en el Predictor. Seguramente esto sea común a muchas mamás. Tal vez no. Lo cierto es que mi mundo ahora gira en torno a la pequeñaja, a mi papel como madre, a mi nueva responsabilidad con ese ser pequeñín que requiere de mis atenciones. Y sí, desgraciadamente no puedo vivir del aire, así que tengo que compatibilizar de alguna manera el medio con el que obtengo ingresos con la crianza de mi bebé.

Charlando con mi jefe acerca de mi nuevo horario cuando me incorpore, sorprendido me dijo que no se imaginaba que fuera a pedir una reducción y, tras la sorpresa inicial, comenzó a decirme que le fastidiaba que las mujeres al final seamos las que tengamos que "cargar" con la crianza de los hijos (vaya por delante que él tiene familia numerosa).

Se me quedó grabada esta frase. Más que nada porque no considero que criar a mi hija sea una carga. Simplemente es una nueva responsabilidad que ha llegado a mi vida hace casi cuatro meses y se ha convertido en la responsabilidad más grande y más importante de la que he de ocuparme.

Una responsabilidad que está requiriendo muchos esfuerzos y sacrificios. Como el del sueño. Sin embargo, son sacrificios que hago con gusto. Porque, aunque muchas veces confieso que doy hasta cabezadas, disfruto dándole el pecho a la pequeñaja a las 3, las 4 o las 5 de la mañana, cuando incluso dormidita pide que le acerque la teta. "Ya debería dormir toda la noche", dicen algunos... "Con un biberón te deja dormir mejor, prúebalo", me dicen otros.

Es que ni quiero probar ni considero que esté por encima mi sueño de su alimentación o sus necesidades de madrugada. Estamos hablando de un bebé y la mayoría de los bebés no duermen toda la noche, no son como los adultos. Tampoco saben expresar con palabras qué les ocurre cuando notan que tienen hambre, que tienen algún dolor o simplemente que necesitan escuchar tu voz. Simplemente lo expresan con llanto. Los bebés lloran.

Tal vez la Sociedad no sea consciente de que todos, alguna vez en nuestra vida, hemos sido bebés. Y todo esto que nos molesta tanto ahora, todo esto que vemos con tanta extrañeza, era lo que nos hacía felices cuando aterrizamos en ella.

Comentarios

  1. Hola Susana.
    lo que si que hay que reconocer es que ni siquiera nosotras creíamos que la maternidad iba a ser así antes de ver el positivo en el predictor como tu dices. El mundo empieza a girar en torno a otras prioridades tanto que incluso para quien no lo esté viviendo alucinará como podemos pasar el dia hablando y hablando de lo mismo.
    Dicho esto, diré que estoy totalmente de acuerdo contigo que la sociedad ve la maternidad como una carga y no como lo maravilloso que es. Siempre nos dicen:" ya verás...se acabó la buena vida..." Y yo les digo que no sé que tendrá que al final todos repiten, o sea que merecerá la pena.
    Lo de reducir la jornada lo veo como una suerte!! un lujo!!. A mi me encantaría cogerla pero no sé si prodremos permitirlo. Ya veremos..
    Un saludo!! Y ya nos dirás si te han concedido la reduccion.

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    1. Toda la razon...De hecho muchos consideran que tener un bebe resta libertad...libertad para qué? Yo nunca me he sentido más libre que ahora.
      Y en cuanto a la reduccion...al final voy a hacer algo mejor: teletrabajar por las tardes!! Así no reduzco, que tampoco nos venia muy bien la perdida de sueldo! ;)

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    2. Que bien lo del teletrabajo....lo que dices, así no pierdes sueldo para tu peque. Un saludo!!

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  2. Lo de ver a los nenes como una carga es algo que no podré entender,me pone enferma ese termino,a ver señores que no es obligatorio tener hijos y si se tienen es para disfrutarlos.Algo tan ridiculo como reducir la jornada laboral hoy en día es una suerte,conozco a gente que no se lo conceden,es muy triste.
    Disfruta de tu chiquitina.
    Besos

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  3. No es obligatorio tener hijos y si se tienen es muy triste pensar que encima son una carga...Hasta que la sociedad en general se conciencie (y una parte importantisima son los empresarios) seguiremos igual.
    Ya me queda poca baja, asi que estoy disfrutando a tope esos despertares con sonrisa incluida

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