Horror: piojos

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Creemos que el calendario escolar es también el calendario de los piojos. Pues es falso. La pediculosis (o como se llama técnicamente a los piojos) puede aparecer en cualquier época del año y a nosotros nos tocó en pleno mes de julio, con el calorazo de la ola de calor africano azotando Madrid, la tentación de un chapuzón en la piscina a la mínima gota de sudor y el deseo de ponerse gorra a la primera de cambio.
Llevábamos un par de días notando que la peque se radicaba mucho la cabeza, pero ya el último día, viéndola que tenía hasta desazón, decidimos llevarla al pediatra, convencidos de que lo que le picaba era un nuevo brote de dermatitis y que las cositas blancas de su cuero cabelludo eran las pieles muertas que aparecían por la misma.
Nada más lejos de la realidad: "Esto son liendres", dijo la pediatra.
Y es que, por lo visto, es muy fácil confundir a los huevos de los piojos con granitos de caspa, pero también la mar de sencillo identificar unos de otros. Aquí, alguna…

La mala leche de nuestro pediatra

Desde que nació, nuestra pequeñaja ha ido ganando una media de 300gr semanales (sin perder un solo gramo incluso en su primera semana de vida), cifras que han sorprendido al pediatra en cada una de las consultas a las que hemos ido yendo. Crece que da gusto. Con sus tres meses y medio ya pesa 6,200Kg.

Siempre se ha agarrado bien. No he tenido ningún problema con la lactancia y a día de hoy puedo decir que la nuestra es una lactancia bien asentada. En 10 minutos, y de un sólo pecho, tiene solucionado su problema del hambre hasta pasadas unas tres horas.

Así, y como dentro de justo un mes tengo que incorporarme al trabajo, he decidido ir creando mi propio banco de leche materna, de modo que estoy congelando botecitos de unos 120ml cada día (algo que ya explicaré en otro post).

Cuál ha sido nuestra sorpresa cuando esta tarde nos hemos acercado a la consulta del pediatra para que echase un vistazo a esos mocos que tuvo (por eso de prevenir y por si por algún caso no se le hubieran ido del todo) y para comentarle que en un mes vuelvo al trabajo, y nos ha dicho que empecemos a darle biberones -hasta ahí bien - con leche de fórmula (cara de póker se nos ha quedado).

Huelga decir que previamente la hemos pesado y echando cálculos en el último mes ha ganado 1,200kg.

Según él, los bebés tienen que acostumbrarse a probar leche de fórmula por si, "dios no lo quiera, algún día falta la madre o tuviera algún accidente que no me permitiera seguir dando pecho".

Mi marido -mi gran apoyo en esto de ser madre lactante- le ha comentado que estamos haciendo un banco de leche y que para qué probar fórmulas si el pecho va a estar ahí siempre...

El pediatra, ensimismado en su teoría, ha defendido con uñas y dientes su posición, "con el alimento de un bebé no se puede jugar y hay que estar prevenido para lo peor por si ocurriera". De hecho, nos ha recomendado una: NAN de Iniciación, de la maravillosa Nestlé.

Yo, como el que ve llover. He salido de la consulta con un mensaje en mi cabeza para todos aquellos que desde el principio se han propuesto poner obstáculos a nuestra maravillosa lactancia:



Pero en el camino a casa hemos tejido nuestro plan de cara a la próxima revisión, la de los cuatro meses: seguir igual que hasta ahora. Nada de fórmula. Avanti con nuestro banco de leche. Y oídos sordos a estos bienintencionados consejos del pediatra cuando, como madre, sé que mi hija no lo necesita, y tengo por seguro que miro por su bien.

Pues lo dicho: la guerra ha comenzado.

¿Y vosotros?, ¿qué opináis?

Comentarios

  1. Respuestas
    1. Lo que se ha hecho 'toda la vida' parece que se olvida en beneficio de la comodidad, la practicidad y las marcas comerciales.

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  2. Respuestas
    1. La pena es que no es apoyada. Igual que a una madre no se le puede obligar a dar el pecho, tampoco se puede obligar a otra a dar leche de fórmula si está totalmente convencida de querer continuar con la lactancia materna. Es injusto. Lo triste es que aún haya pediatras que creen eso de poner horarios a las tomas, destetar al bebé a la primera de cambio y despegarse de él todo lo que se pueda "por si se malacostumbra".

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  3. Madre mia!! lo peor es que haya alguna que siga a pies juntillas las indicaciones de este pediatra...

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    1. Desde luego. Tampoco sé qué interés puede tener recomendando leche de fórmula a una madre y un bebé para los que lactancia va perfectamente...Si ademas queremos seguir como vamos porque vamos bien, me parece absurdo el consejo. No creas, alguna habrá que le siga las indicaciones...

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  4. Pero ese señor de que va!!! Que pena que nos tengamos que encontrar con pediatras así. Menos mal que la información es poder y al final en casa hacemos lo que nos da la gana!
    Un besito!

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  5. Desde luego, Mama Pata, la pena es que aconsejen estas cosas...y sobre todo que haya mamás que por desconocimiento o por miedo le hagan caso. Nosotras seguiremos con lo nuestro, que nos va fenomenal!!

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  6. ¡Ánimo con esa lactancia materna! Parece mentira, con lo que cuesta establecerla y cómo ciertos profesionales ayudan tan poco.
    Hay médicos que parecen estar a sueldo de las grandes marcas de comida...menos mal que siempre nos queda el recurso de hacer lo que nos da la gana :D

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    1. Pues sí que es verdad. El otro día se lo comentaba a mi marido: que con lo complicado que se hace establecerla y que luego vaya todo bien, como para empezar a cargarse 'el método' a la primera de cambio. El recurso de hacer lo que nos da la gana es el que creo que va a salvar nuestra lactancia, jeje. 'Cuando seas padre comerás huevos', no? Pues eso, a huevos!!

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  7. Es que los pediatras se traen un toma y daca con el tema de la leche materna que uno no sabe que hacer. Pero que cuando se tiene claro hay que tirar para adelante que para eso son los padres los que deciden.
    Un saludo!!

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  8. Sí, y como no sabes qué pediatra te va a tocar ni qué pediatra es que el que te va a brindar apoyo o todo lo contrario, es un poco rollo. Como profesional (y mientras no sea nada grave grave, que entonces sí hay que hacerle caso), habrá que limitarse a escuchar y optar por lo que nosotros creamos conveniente. Ni más, ni menos.

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