Horror: piojos

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Creemos que el calendario escolar es también el calendario de los piojos. Pues es falso. La pediculosis (o como se llama técnicamente a los piojos) puede aparecer en cualquier época del año y a nosotros nos tocó en pleno mes de julio, con el calorazo de la ola de calor africano azotando Madrid, la tentación de un chapuzón en la piscina a la mínima gota de sudor y el deseo de ponerse gorra a la primera de cambio.
Llevábamos un par de días notando que la peque se radicaba mucho la cabeza, pero ya el último día, viéndola que tenía hasta desazón, decidimos llevarla al pediatra, convencidos de que lo que le picaba era un nuevo brote de dermatitis y que las cositas blancas de su cuero cabelludo eran las pieles muertas que aparecían por la misma.
Nada más lejos de la realidad: "Esto son liendres", dijo la pediatra.
Y es que, por lo visto, es muy fácil confundir a los huevos de los piojos con granitos de caspa, pero también la mar de sencillo identificar unos de otros. Aquí, alguna…

Tres mesecitos ya

No soy mucho de hacer balances...y tampoco de hacer propósitos. Más bien, vivo al día, sin hacer planes, esperando que pase lo que tenga que pasar, no lo que haya pensado que va a pasar. Por eso, el 31 de enero decidí pedirle a cada uva un deseo que tuviese la seguridad de que puede llegar a cumplirse.

¿El más importante? Que mi pequeñaja siga creciendo tan sanota y alegre como hasta ahora. Que sea feliz y lo demuestre cada vez que le apetezca y nos regale esas enormes sonrisas a las que ya nos tiene acostumbrados a su papi y a mí.

Y si tengo que hacer balance de estos tres meses no tendría espacio para escribir todo lo que me ha hecho sentir la pequeñaja, todo lo que estoy aprendiendo con ella y todo lo que me hace soñar.

Por su parte, han sido muchos los avances. En este último mes ha aprendido a agarrar sonajeros, muñecos que puedan caberle en sus pequeñas manitas y hasta su chupete. Se lo quita con tremenda facilidad, aunque el problema venga después, pues no sabe volver a metérselo en la boca y lo intenta colocándolo de lado, del revés o como buenamente pueda.

Sonríe, sonríe muchísimo y le encanta que le tiren besitos, eso le hace muchísima gracia.

Además, últimamente nos pasamos las tardes charlando: yo le cuento cualquier historia o le canto y ella me responde con gorjeos, como si estuviera hablando en su particular idioma. Si le sigues la "conversación" y le dices '¡No me digas!' parece hasta que se emociona y aumenta el volumen, grita incluso, se emociona y se viene arriba. Repite a su manera los 'Aaaaaaajooooos' que le digo y me parece taaaaan graciosa que no puedo resistirme a troncharme de risa cada vez que me parece haber escuchado claramente su 'Ajo'.

Cada vez sostiene mejor y durante más tiempo la cabeza, aunque aún le pesa demasiado.

Y sobre todo, sobre todo, he notado que cada vez es más cotilla, le gusta mirar a su alrededor con ojos curiosos, descubriendo todo por primera vez. He dejado incluso de darle el pecho a media tarde en el salón porque se distrae, no come y en consecuencia acaba poniéndose nerviosa al final.

Aún no ha aprendido a rodar sobre su propio cuerpo, pero le gusta mucho que tires de sus antebrazos hasta colocarla sentada. Además, tiene muchísimas fuerza en las piernas, tanta que cuando la tengo encima del cambiador para ponerle, por ejemplo, un pañal, repta hacia atrás, cogiendo impulso.

¿Y qué no ha aprendido a hacer? De momento sigue atragantándose al comer. Creo que lo hace con demasiada ansia, aunque cada vez más rápido (puede llegar a saciarse con cada pecho en 5 o 6 minutos).

Tampoco ha aprendido a dormir más de 4 o 5 horas por la noche. Supongo que esto va para largo, pero me sorprende que siempre duerma 4 o 5 horas del tirón y los siguientes intervalos los haga siempre de 3 en 3 horas. No falla. Se acueste a la hora que sea, siempre sigue el mismo patrón. Un patrón, que por otro lado, es bueno conocer porque de seguir así me servirá para tenerlo en cuenta cuando comience a trabajar (algo para lo que ya sólo me queda un mes y medio...¡qué pena!, ¡qué rápido se pasa lo bueno!).

Por mi parte, creo que mi cuerpo ya se ha acostumbrado a dormir mal y por intervalos. Las ojeras son ya parte de mi estética habitual y no sé si es que lo llevo tan bien por la propia costumbre o por la carga de hormonas con que nos obsequia la naturaleza a las mamás cuando tenemos un retoño. Cosas que pasan...

Lo mejor es que hace justo un año ni me imaginaba (ni sabía nada) mi embarazo. Mucho menos pensar que en un año tendría un bebé regordete y simpaticón que me haría soñar despierta cada vez que lo veo.

Sin duda, ése ha sido mi mejor regalo.

Comentarios

  1. Tienes un premio en mi blog.Besitos!
    http://mamapinguina.blogspot.com.es/2014/01/premio-conoceme.html

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  2. Muchas gracias, Mamá Pingüina! Otra mamá (lasonrisadelu.blogspot.com.es) me dio el mismo premio hace dos días, así que si sigo con la cadena, y tan reciente, puede que sea un poco bucle. No obstante, en cuanto pueda, dejo pasar unos días y contesto tus preguntas!!

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