Ir al contenido principal

La mancha mongólica

En la primera revisión de la pequeñaja con el pediatra casi se nos vino el mundo encima cuando vimos que en la espalda, a la altura de los dos omoplatos, tenía una mancha del tamaño de un limón y con aspecto de un moratón. El color azulado de la mancha nos hizo hasta dudar si habíamos le dado con demasiada fuerza los golpecitos para que soltara los gases tras cada una de las tomas. 

El pediatra la miró de frente, la miró de espaldas y nos dijo, como de pasada, que esa mancha de la espalda no era nada preocupante, que se le iría con el paso de los meses.

De esa revisión hace ya cuatro meses y medio. Y la mancha azulada-casi-lila continúa en su espalda. Como el tamaño de la pequeñaja ha variado desde entonces, la mancha también: en lugar de tener el tamaño de un limón, digamos que ahora es como una lima...vamos, un pelín más pequeña. Pero desnuda, de espaldas, se le ve claramente y continúa pareciendo un moratón. 

El caso es que esta pasada semana la llevamos a la revisión de los cuatro meses (un poco pasados ya, a punto de cumplir los cinco) y la enfermera se sorprendió cuando la pusimos de espaldas. 'Hace años que no veo una mancha como ésta en un bebé. Se llama mancha mongólica, pero no os asustéis, que no es nada preocupante', nos dijo. 

Se trata de una mancha 'mongólica' o melanocitosis dérmica. Una pequeña discromía de la piel que recibe este nombre porque su existencia es mucho más común en individuos de ascendencia asiática (Mongolia). Casi el 99% de la población asiática parece ser que nace con una mancha de este tipo y generalmente suele aparecer en la zona de la espalda y las nalgas. También es frecuente, aunque en menor proporción, en poblaciones amerindias y negra. Alrededor del 40% de la población europea, también la puede tener. 

Pues la pequeñaja la tiene. Pertenece a ese 40% de la población que explica la wikipedia. Y tal y como he leído en varias páginas, desaparecerá al cabo de los meses o al cabo de los años, el tiempo dirá. 

No necesita ni cremas, ni tratamiento alguno. Digamos que es como una mancha cualquiera, como cualquier antojo...solo que ésta se le irá yendo con el paso del tiempo. 

¿El pronóstico? Al parecer, la pigmentación alcanza su mayor intensidad en torno a los dos años de edad. Posteriormente, va desapareciendo, hasta ser inexistente en torno a los diez años. No parece presentar ningún riesgo de malignización, ni asociaciones con enfermedades sistémicas u otras alteraciones congénitas.

Por tanto, estemos tranquilos, que la mancha mongólica no es mala, nuestra pequeñaja no tiene nada maligno en el cuerpo. 

Y aquí, el refrán del día...'Nunca te acostarás sin aprender algo nuevo'.

Comentarios

  1. Hola,la mia nacio con ella también pero en el culete jeje y ahora con diez meses la sigue teniendo pero mas difuminada,así que ira despareciendo;yo también pense cuando la vi que la habíamos dado un golpe o algo,que susto! yo tampoco lo conocía.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, el caso es que hablando con alguna compañera, resulta que más bebés de los que yo imaginaba nacen con una mancha como la de la pequeñaja, pero en sitios diferentes: en la espalda (la mía), en el culete, en la zona lumbar... Al principio da susto porque no sabes qué has podido hacer para que le salga semejando moratón, pero ya sabiendo que es una manchita, que se vaya cuando sea!

      Eliminar
  2. Vaya!! Pues si, una cosa nueva. La verdad es que tiene que asustar al principio pero ya una vez que te dicen que no es nada de importancia mejor. Ademas si de aqui a los dos años desaparece..
    Un saludo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. He leído en varios sitios de Internet que en algunos casos no llega a desaparecer del todo e incluso que no se va en los primeros años, sino que a veces llega la adolescencia y la mancha sigue ahí. Bueno, que todo sea como las manchas: indefenso!

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Nuestro carrito: el NGE Elegance

Vivir en un cuarto piso sin ascensor y tener un C3 como coche familiar nos puso las exigencias muy arriba en la tarea de buscar carrito para nuestra pequeñaja, hace ya casi un año. 
Al futuro carrito le pedíamos que se pudiera plegar fácilmente y que, una vez plegado, no ocupase demasiado espacio. Además, considerábamos requisito indispensable que no pesara mucho y que esto facilitara las subidas diarias a casa, con el fin de que no se convirtiera en una pesadilla.
Por supuesto, el dinero. Aunque nuestro carrito fue el regalo de uno de mis cuñados, no queríamos pasarnos en el presupuesto, pues es bien conocido que ciertos carritos ahora 'de moda' pueden llegar a superar los 1.200 euros fácilmente. 
En principio, éstas fueron nuestras coordenadas iniciales. Y tal cual las llevábamos aprendidas, tal cual las encontramos en el NGE, modelo Elegance. Se trata de una marca relativamente nueva, made in Spain, que nos llamó la atención por lo que se parece al Bugaboo, por lo ligero q…

¿Látex o silicona?

Dos o tres meses antes de que la pequeñaja naciera empezamos a almacenar en una caja de mimbre todos los chupetes que nos iban regalando, sin tener aún demasiado claro si se los pondríamos o no ya que muchos especialistas, varios artículos y algunos 'entendidillos' opinan que el chupete puede ocasionar confusión al bebé lactante y hacer que éste acabe rechazando el pecho de la madre.

Nosotros, que somos muy leídos, teníamos en mente listados y listados de artículos que impulsaban la no utilización del chupete para los bebés. Pero, por contra, cada canastilla que nos regalaban traía uno o dos modelos diferentes, más grandes, más pequeños, de colores más vistosos y con dibujos más o menos llamativos...

Cuando nació, optamos las primeras semanas por meterle el dedo meñique en la boca cada vez que lloraba desconsoladamente, intentando tocar con la punta su paladar. Y he de dedir que esto nos funcionó a la perfección hasta que la pequeñaja cumplió su tercera semana, le calmaba una…

Onicomadesis...otro 'efecto secundario del virus boca-mano-pie'

Hace una semana y media detecté en una de las uñas de la mano que la peque parecía  haberse pillado un dedo. El estado que presentaba su uña era como si hubiera sufrido un traumatismo (se hubiera pillado con una puerta, con una silla contra la pared o le hubieran pisado la mano muy fuerte). La uña se le estaba empezando a desprender desde la raíz y el resto tenía un aspecto como levantado.

Le pregunté si se había pillado con algo y me contestó que sí.

No le di más importancia porque por el estado que presentaba, sólo quedaba que se le cayera del todo y ya le naciera la nueva.

Pero al día siguiente, vi que la uña del dedo corazón la tenía igual y a los pocos días, las de la otra mano también. Así que mientras especulaba con mil hipótesis (sin consultar Internet, muchas veces nos creemos pediatras y expertos en medicina, asociando mil males a lo que les pasa a nuestros pequeños): falta de vitaminas, escasez de calcio, dermatitis, etc... cogí cita para el pediatra.

Onicomadesis es la resp…