¿Exigimos al mayor más de lo que deberíamos?

Sirvan estas líneas para inaugurar la nueva entrada del nuevo año... ¡Feliz 2019!, que espero hayáis comenzado con buen pie. En casa lo hemos estrenado de la misma manera de la que lo terminamos: con virus.Primero fue la mayor, luego caí yo y para estrenar este 2019, la peque ha sido la que ha continuado la racha. Nada preocupante, pero molesto, muy molesto.Y esto nos lleva a una pequeña reflexión, porque mientras la mayor estuvo malita, con vómitos, fiebre, malestar en general, dolor de tripa, etc..., se sentía segura, acompañada, mimada... y notar esto y que te diga si la vas a cuidar siempre, te da que pensar. Sobre todo porque quizá desde que nació su hermana hace un año y medio no la hemos prestado toda la atención que se merece. ¡Que sólo tiene 5 años! Puede que a veces se nos olvide y la exijamos más de lo que debemos. Mientras le pedimos cosas, aunque pensamos que estamos favoreciendo su autonomía y que le estamos otorgando la categoría inigualable de hermana mayor, puede que …

Vaya tándem: mascota + bebé

Convivir con un gato puede ser una experiencia la mar de interesante: observas sus manías día a día, te das cuenta de lo rarito que es, te sorprendes por lo selectivo que puede llegar a ser...y nunca te planteas que tengas que tu rutinas diarias se puedan poner patas arriba en tu propia casa cuando llega tu bebé... a causa de tu mascota.

Tenemos a Vicky desde hace cuatro años. La adoptamos en una asociación de felinos que hay cerca de nuestro barrio y que se preocupan de dar cobijo a gatos que por unos motivos u otros han sido maltratados o abandonados. Desde que la vimos, no lo dudamos: ese bichillo peludo en blanco y negro se merecía una oportunidad.

Durante el embarazo decidimos desoír los consejos de la Obstetra que pasaban por dar a la gata, deshacernos del animal para que no entrase en contacto con ella y no hubiera riesgo de contagio por toxoplasmosis (teniendo en cuenta que este riesgo también podría haberlo encontrado en una inofensiva hoja de lechuga mal lavada...). Consejos que, por otro lado, también hemos llegado a oír por boca de familiares, que no entienden que podamos convivir con un gato teniendo un bebé.

Evidentemente, no les hemos hecho caso.

Valorando nuestros cuatro años de convivencia y lo que nos quedaba por vivir... a su favor, he de decir que es muy cariñosa y limpia.

En su contra...que es una celosa.

Ya nos advirtió el veterinario de que cuando naciera la pequeñaja tendríamos que surtir de atenciones extras a la gata, ante el peligro de que cogiera 'pelusilla' y marcase su territorio (que no es otro que nuestra propia casa...).

Así lo hicimos. Hemos continuado "hablando" con la gata, manteniéndole el comedero lleno de pienso todos los días, dándole premios de vez en cuando, jugando con ella y acariciándola. Sin embargo, no es suficiente. Ella quiere más. Puede ser que se haya sentido desplazada, pero es inevitable que no podamos estar pendientes de la gata las 24 horas del día, sobre todo porque nuestro bebé nos ha salido protestón y a la mínima llora, gruñe y llama la atención para que te pases esas 24 horas mirándola.

En cuanto a la pequeñaja, y ahora que empieza a fijarse más en todo y persigue con la mirada cualquier cosa que le llame la atención, me he dado cuenta de que ha descubierto de que a lo largo de todo el día no estamos solas en casa. ¡¡Hay un gato!! Bueno, hay algo que se mueve de aquí para allá, que la mira de vez en cuando y se acerca a olerla, que es suave y que se puede agarrar como los peluches.

Se sorprende cuando pasa a su lado, le fija la mirada cuando se sube a la mesa, cuando se está aseando, cuando se tumba para dormir.

Podríamos decir que desde hace dos días, Vicky ocupa todo su interés, más que su libro de texturas, más que sus sonajeros e incluso más que las hojas de las revistas que le pongo para que vea y note que se pueden arrugar y que además tienen sonido. Hay veces que se queda como absorta en un punto perdido del salón... Creo que es un punto perdido...hasta que descubro que a lo que mira es a la gata. Por todos los lados.

El animal no se muestra igual de sorprendido. Básicamente, pasa del bebé. Creo que ha entendido que es el ser que le ha robado el protagonismo y las atenciones de sus amos. Y esto último le cuesta, le cuesta mucho. Tanto, que opta de vez en cuando por marcar con su pis el suelo bajo el sofá...para que huela a ella, para que nos quede claro (por si se nos hubiera olvidado) que ella sigue aquí.

En fin, que de momento la convivencia es fácil por un lado, pero se complica por la parte animal. Me estresa, y mucho, pensar que se puede mear en cualquier lado porque ese día no le haya hecho el suficiente caso. Desconfío incluso cuando bajo a comprar el pan, por si le hubiera dado por 'aromatizar' a su manera el salón.

No sé si esto mejorará cuando la pequeñaja vaya creciendo un poco y 'atienda' a la gata, o cuando ésta entienda que el bebé no le ha robado su espacio (aunque dudo mucho que un gato vaya a entender esto, si siempre se ha sentido 'la reina del mambo').

Las que tenéis mascotas, ¿habéis pasado por algo similar? Y las que no, ¿qué opináis?

Comentarios

  1. Yo no tengo mascota, pero unos amigos tienen gato y un bebé de 5 meses y les pasa como a ti. Tienen miedo de que el gato vaya marcando territorio porque ya lo hizo un día en la manta de juegos del bebé... Pero fue un hecho aislado y en varias semanas no ha vuelto a hacerlo. Seguro que luego aprenden a convivir divinamente, jeje. Un beso!

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    1. Miedo,miedo...más bien es pánico, estrés...a llegar a casa y encontrarme de nuevo una meada de las suyas, que por cierto, son apestosísimas... De momento llevamos varias semanas de tregua. Esperemos que la cosa cambie y que, como dices, aprenda a convivir con la pequeñaja!!

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  2. Yo tampoco tengo mascota, pero conozco un caso parecido de cerca, y, cuando la nena tenía ya unos 9-10 meses de repente no quería otra cosa que jugar con la gata, y la gata jugar con la niña, y estaban la mar de divertidas las dos.
    Es cuestión de que crezca un poco y empiece a interactuar más y ya verás como se divierten. Un abrazo

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    1. Sí, será cuestión de esperar. De momento, la gata la huele, se acerca a ella sigilosamente (creo que sigue viéndola como la intrusa) y la niña se la queda mirando como si no hubiese nada más en el mundo que el bicho peludo que pasea a su lado...

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  3. Ay, esto es complicado. Yo tengo 2 perros. No están todo el día en casa, están más en el jardín. El perro ha pasado de la beba desde el principio. De hecho se acerca alguna vez y en cuanto ella se mueve se va asustado. La perra tenía más interés, pero ahora que la beba tiene interés pasa de ella. En fin... no sé cuando gatee quien huirá de quien. Los gatos siempre he oído que eran más celosos, pero tb son más mimosos, no?
    www.padresenpañales.com

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    1. Bueno,la gata...mimosa, mimosa con la niña no está. Más bien diría yo que está un poco cansina, más pesada de lo habitual. Aunque en los últimos días sí he notado que se va acercando más a ella, se roza como quien no quiere la cosa...y ella responde con pellizcos que no me gustaría experimentar a mí en mis carnes!!
      Veremos cómo evoluciona esto...!!

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  4. Aiiis como te entiendo yo tengo un bebe de 5 meses,dos gatos y un perrazo,no queriamos tener un zoo pero poco a poco fuimos adoptandolos y la verdad es que dan muchisimo trabajo pero tambien creo que es muy beneficioso para el niño convivir con animales y creo que van a pasar muy buenos ratos juntos.
    Una de mis gatas hace lo mismo que la tuya,de vez en cuando se mea por la casa.
    Yo lo hago es no dejarlas entrar en las habitaciones y tener doa bandejas de arena una en casa y otra en la terraza,que intento mantener muy limpias por que los gatos son muy maniaticos y si no está impoluto el arenero..
    He probado con todo a esterilizarla,un difusor de felicat y un sprai de esos para que no se mee y a mi no me ha dado resultado en cuanto me descuido,zasca!
    Así que si descubres algo que te funcione dime por favor jajaja besos!

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