Ir al contenido principal

Shhhhh, ¡A dormir!

En numerosos artículos sobre maternidad, uno de los temas recurrentes es el referido al sueño del bebé. Debe de ser que esto genera tantísimas dudas en los padres, que en (casi) todos los sitios lo encuentras. De hecho, no sólo es posible leerlo..., en las convetsaciones con terceros es una de las tres "preguntas básicas":

1. ¿Qué tal tu peque?
2. ¿Come bien?
3. ¿Y qué tal duerme?

Siempre por este orden...

Al principio de los principios, recién llegados del hospital, el que durmiera laaaargos periodos de tiempo indistintamente por el día y por la noche, era absolutamente normal. Ante la preocupación por sus lloros nocturnos siempre recibíamos la misma respuesta: "Es normal, los tres primeros meses es así". Y todos tan conformes.

Pasado ese primer trimestre en que parece ser todas las preocupaciones de una mamiprimi como yo iban a encontrar solución, seguíamos con muchos muchos muchos despertares nocturnos, pero ya se empezaron a perfilar sus primeras rutinas siesteras: me despierto sobre las 9 o 10:00, siesta a las 13:00, siesta a las 17:00, y juerga insospechada a partir de las 21:00. La pequeñaja con cuatro meses nos había salido respondona, pues con un "buahhhh buahhh" nos respondía a su manera de ver nuestro "Habrá que ir yéndose ala cama...".

Las abuelas, cargaditas de experiencia, nos decían que eso era de la teta, que tenía vicio, que se despertaba porque tenía hambre ("¿pero no era vicio?"), que cuando comiera más cosas estaría más llena y se dormiría mejor.

La vuelta al trabajo (alargando lactancia y pocas vacaciones restantes del año pasado conseguí incorporarme a las 20 semanas) fue especialmente dura. Como seguía despertándose era imposible lograr dormir 7 u 8 horas del tirón para que con el madrugón mami fuera fresquita a trabajar... Así que todas las mañanas aparezco medio china en la oficina.

Llegados los 5-6 meses parece que la rutina de baño-cena-teta-cuna empezó a cogerla bien. ¡Bieeen!, ¡bieeen!, ya empezamos a ver algo de luz al final del túnel... Con despertares nocturnos, eso sí.

¿La razón? Según las abuelas: por vicio, según los abuelos: por juerga, según el pediatra: por necesidad de recuerdo de teta. Según mamiprimi: por apego.

Y es con este apego con el que nos hemos plantado en los ocho meses y medio, 8,5kg y sus casi ocho despertares y medio nocturnos. Bueno, quizá no tantos, pero si con unos cuantos.

La rutina que teníamos establecida se fue a la porra porque ella misma ha decidido que no la quiere y llegadas las 22:00h dice que te vayas tú a dormir, que no tiene sueño.

Así que nos tiene algo descolocaos. El papi dice que en una de éstas se lo carga. Y yo...la verdad es que quiero creer lo que leí ayer en un artículo de pediatría: que alrededor de los 7-8 meses experimentan una fase de retorno. Es decir, fuera rutinas, fuera despertarse poco o no despertarse, fueeeraaa toodooo!

Y entre eso, y lo que nos dijo la semana pasada un amigo con hijos mayores: "a los primerizos os hacemos creer que eso es así el primer mes, para no desanimaros. Luego, como se sigue repitiendo, os decimos que son sólo los 6 primeros meses, después el primer año y, te digo, mi hija tiene cuatro años y se sigue despertando'.

Está claro que la experiencia es un grado, pero me acabó hundiendo en la miseria. Muerta me ha dejado.

¿Vosotr@s qué pensáis?

Comentarios

  1. Yo realmente creo que es todo del apego porque todos los gestos apuntan a que tiene sueño pero quiere dormir quiere juerga con mami y aun mas se frustra cuando no consigue cojer el sueño debido a ya sea el calor o las ganas de estar con mami pronto llegaran los diaa que caera rendida en la cama por el exceso de actividad en el parque u otros lugares
    gran entrada como todas

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Nuestro carrito: el NGE Elegance

Vivir en un cuarto piso sin ascensor y tener un C3 como coche familiar nos puso las exigencias muy arriba en la tarea de buscar carrito para nuestra pequeñaja, hace ya casi un año. 
Al futuro carrito le pedíamos que se pudiera plegar fácilmente y que, una vez plegado, no ocupase demasiado espacio. Además, considerábamos requisito indispensable que no pesara mucho y que esto facilitara las subidas diarias a casa, con el fin de que no se convirtiera en una pesadilla.
Por supuesto, el dinero. Aunque nuestro carrito fue el regalo de uno de mis cuñados, no queríamos pasarnos en el presupuesto, pues es bien conocido que ciertos carritos ahora 'de moda' pueden llegar a superar los 1.200 euros fácilmente. 
En principio, éstas fueron nuestras coordenadas iniciales. Y tal cual las llevábamos aprendidas, tal cual las encontramos en el NGE, modelo Elegance. Se trata de una marca relativamente nueva, made in Spain, que nos llamó la atención por lo que se parece al Bugaboo, por lo ligero q…

¿Látex o silicona?

Dos o tres meses antes de que la pequeñaja naciera empezamos a almacenar en una caja de mimbre todos los chupetes que nos iban regalando, sin tener aún demasiado claro si se los pondríamos o no ya que muchos especialistas, varios artículos y algunos 'entendidillos' opinan que el chupete puede ocasionar confusión al bebé lactante y hacer que éste acabe rechazando el pecho de la madre.

Nosotros, que somos muy leídos, teníamos en mente listados y listados de artículos que impulsaban la no utilización del chupete para los bebés. Pero, por contra, cada canastilla que nos regalaban traía uno o dos modelos diferentes, más grandes, más pequeños, de colores más vistosos y con dibujos más o menos llamativos...

Cuando nació, optamos las primeras semanas por meterle el dedo meñique en la boca cada vez que lloraba desconsoladamente, intentando tocar con la punta su paladar. Y he de dedir que esto nos funcionó a la perfección hasta que la pequeñaja cumplió su tercera semana, le calmaba una…

Onicomadesis...otro 'efecto secundario del virus boca-mano-pie'

Hace una semana y media detecté en una de las uñas de la mano que la peque parecía  haberse pillado un dedo. El estado que presentaba su uña era como si hubiera sufrido un traumatismo (se hubiera pillado con una puerta, con una silla contra la pared o le hubieran pisado la mano muy fuerte). La uña se le estaba empezando a desprender desde la raíz y el resto tenía un aspecto como levantado.

Le pregunté si se había pillado con algo y me contestó que sí.

No le di más importancia porque por el estado que presentaba, sólo quedaba que se le cayera del todo y ya le naciera la nueva.

Pero al día siguiente, vi que la uña del dedo corazón la tenía igual y a los pocos días, las de la otra mano también. Así que mientras especulaba con mil hipótesis (sin consultar Internet, muchas veces nos creemos pediatras y expertos en medicina, asociando mil males a lo que les pasa a nuestros pequeños): falta de vitaminas, escasez de calcio, dermatitis, etc... cogí cita para el pediatra.

Onicomadesis es la resp…