Horror: piojos

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Creemos que el calendario escolar es también el calendario de los piojos. Pues es falso. La pediculosis (o como se llama técnicamente a los piojos) puede aparecer en cualquier época del año y a nosotros nos tocó en pleno mes de julio, con el calorazo de la ola de calor africano azotando Madrid, la tentación de un chapuzón en la piscina a la mínima gota de sudor y el deseo de ponerse gorra a la primera de cambio.
Llevábamos un par de días notando que la peque se radicaba mucho la cabeza, pero ya el último día, viéndola que tenía hasta desazón, decidimos llevarla al pediatra, convencidos de que lo que le picaba era un nuevo brote de dermatitis y que las cositas blancas de su cuero cabelludo eran las pieles muertas que aparecían por la misma.
Nada más lejos de la realidad: "Esto son liendres", dijo la pediatra.
Y es que, por lo visto, es muy fácil confundir a los huevos de los piojos con granitos de caspa, pero también la mar de sencillo identificar unos de otros. Aquí, alguna…

Mascotas + bebé (2° parte)

A estas alturas de la película, la pequeñaja gatea que se las pela. Coge unas velocidades tremendas y se recorre la casa de arriba a abajo.

Tiene dos modalidades de gateo: el sonoro (va dando manotazos en el suelo a la vez que los acompaña de graciosísimos "blablablablaaapapapapa") y el peligroso.

Y es en éste en el que me detendré porque quiero explicarlo bien.

Peligroso es porque es silencioso. No la oyes ni llegar, ni quedarse ni irse. Desaparece y tienes que buscarla, porque seguro seguro seguro está cerca de la gata (que también acaba convirtiéndose en sospechosa si se esconde y no se le oye).

La convivencia entre ambas parecía haber llegado a buen puerto si no fuera porque a la pequeñaja no le cuesta nada coger confianza. Los acercamientos eran cada vez más frecuentes y también las caricias-manotazos. La pequeñaja se venía arriba (porque elbichopeludoparecidoalpeluche la dejaba hacer) y la gata porque había encontrao otra mano amiga.

Sin embargo esa buena convivencia hace días que creo que se ha resquebrajado. La mini mano amiga ya no es tan amiga y la gata ya no se deja hacer tanto. Digamos que la tranquilidad, paz y sosiego que suponen ciertos momentos en el mundo felino en mi casa no existen, se rompen cada vez que la pequeñaja la tira juguetes, la agarra de las orejas o se pone a gritar emocionada cuando el rabo le roza.

Hace unas semanas, la gata respondía a las caricias-manotazos poniéndose panza arriba y dejando bien a la vista su barriguita. Hoy lo hace con bufidos que por supuesto la pequeñaja no entiende.

Sé que es cuestión de tiempo, pero la verdad es que este fin de semana me ha sorprendido ver que los bebés son más curiosos de lo que yo me pensaba y que al final, los gatos son gatos, con todas sus rarezas en el paquete, por mucho ronroneo que te hagan y por mucho chupete que te ofrezca esa mano amiga, que empezaba a serlo y que a lo mejor ya no lo es tanto.

El tiempo lo dirá.

Comentarios

  1. Ya verás cómo al final todo sale bien! y se llevan estupendamente. Sólo hay que darle tiempo al tiempo.

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    1. Bueno, jeje, seguro que sí será cosa de tiempo! Eso, si no acaba antes una con la otra!

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  2. Los gatos al contrario de los perros son muy rezelosos al final supongo que entrara por el aro

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    1. Esperemos que la gata, como tú dices, entre por el aro...y que la pequeñaja aprenda a acariciar de verdad!!

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  3. A los niños igual que a cualquier persona les hacen mucho bien las mascotas...

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    1. Sí Elia, yo tambièn lo creo. Espero que poco a poco aprendan a entenderse. Sólo es cuestión de tiempo.

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