Cogerle el gusto a la comida

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Tenemos toda la equipación para salir airosas en la introducción de la alimentación complementaria de la pequeña: tenemos cuchara de plástico, de un tamaño lo suficientemente pequeño como para que le quepa en la boca y no le haga daño, tenemos plato/cuenco hondo, tenemos trona (la evolutiva de Jané) y tenemos babero...
Ahora bien, ¿Es necesario todo este despliegue para dar de comer a un bebé de seis meses y medio? Está claro que no. Porque hasta para darles de comer fruta, no hace ni falta un triturador: la peque se come el plátano que da gusto: chafado con un tenedor, chupeteándolo con sus encías... También los gajos de naranja y mandarina. 
Pero no, nosotros no somos 100% de baby led weaning...
Sobra decir aquí que come con cuchara, que sólo hemos probado a hacer blw con la fruta y alguna que otra judía verde y que tratamos de variar el menú de cada día con diferentes combinaciones de verduras y pollo, verduras y arroz, arroz con pavo...y verduras... además de la fruta, que altern…

Mascotas + bebé (2° parte)

A estas alturas de la película, la pequeñaja gatea que se las pela. Coge unas velocidades tremendas y se recorre la casa de arriba a abajo.

Tiene dos modalidades de gateo: el sonoro (va dando manotazos en el suelo a la vez que los acompaña de graciosísimos "blablablablaaapapapapa") y el peligroso.

Y es en éste en el que me detendré porque quiero explicarlo bien.

Peligroso es porque es silencioso. No la oyes ni llegar, ni quedarse ni irse. Desaparece y tienes que buscarla, porque seguro seguro seguro está cerca de la gata (que también acaba convirtiéndose en sospechosa si se esconde y no se le oye).

La convivencia entre ambas parecía haber llegado a buen puerto si no fuera porque a la pequeñaja no le cuesta nada coger confianza. Los acercamientos eran cada vez más frecuentes y también las caricias-manotazos. La pequeñaja se venía arriba (porque elbichopeludoparecidoalpeluche la dejaba hacer) y la gata porque había encontrao otra mano amiga.

Sin embargo esa buena convivencia hace días que creo que se ha resquebrajado. La mini mano amiga ya no es tan amiga y la gata ya no se deja hacer tanto. Digamos que la tranquilidad, paz y sosiego que suponen ciertos momentos en el mundo felino en mi casa no existen, se rompen cada vez que la pequeñaja la tira juguetes, la agarra de las orejas o se pone a gritar emocionada cuando el rabo le roza.

Hace unas semanas, la gata respondía a las caricias-manotazos poniéndose panza arriba y dejando bien a la vista su barriguita. Hoy lo hace con bufidos que por supuesto la pequeñaja no entiende.

Sé que es cuestión de tiempo, pero la verdad es que este fin de semana me ha sorprendido ver que los bebés son más curiosos de lo que yo me pensaba y que al final, los gatos son gatos, con todas sus rarezas en el paquete, por mucho ronroneo que te hagan y por mucho chupete que te ofrezca esa mano amiga, que empezaba a serlo y que a lo mejor ya no lo es tanto.

El tiempo lo dirá.

Comentarios

  1. Ya verás cómo al final todo sale bien! y se llevan estupendamente. Sólo hay que darle tiempo al tiempo.

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    1. Bueno, jeje, seguro que sí será cosa de tiempo! Eso, si no acaba antes una con la otra!

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  2. Los gatos al contrario de los perros son muy rezelosos al final supongo que entrara por el aro

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    1. Esperemos que la gata, como tú dices, entre por el aro...y que la pequeñaja aprenda a acariciar de verdad!!

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  3. A los niños igual que a cualquier persona les hacen mucho bien las mascotas...

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    1. Sí Elia, yo tambièn lo creo. Espero que poco a poco aprendan a entenderse. Sólo es cuestión de tiempo.

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