A mis hijas

Os quiero. Gracias por enseñarme a ser mamá, cada día, porque viéndoos crecer, reír, dormir, llorar, jugar... me doy cuenta de que algo bien lo estoy haciendo cuando estáis llenas de vida. Si hace unos años me hubieran preguntado qué me hace feliz, habría enumerado una larga lista de cosas. Hoy lo tengo claro: vosotras, que sois mi mayor proyecto de futuro, con el que deseo superarme cada día y aprender.Veros me demuestra todo lo que nos queremos papá y yo y que merece la pena dar el salto al vacío que supone tener hijos... Porque, y espero que lo experimentéis algún día, ser madre es lo más duro, pero a la vez lo más satisfactorio que podréis hacer nunca.Nadie te avisa ni te orienta... todo se hace avanzar tomándole la mano al instinto, que es muy sabio. Teneros cerca y disfrutaros, pero también el poder recordar vuestro olor y vuestras risas cuando estoy lejos nos hace estar unidas por más de una hebra roja, por miles de hebras Irrompibles, eternas.Sois y seréis la mayor responsabil…

Regañar

Dicen los expertos que a partir de cierta edad, el papel de los padres pasa de ser el de meros criadores a educadores. No sé si esto ocurre alrededor del año o año y medio, pero lo cierto es que tenemos amigos con hijos de ese rango de edad y, aunque siguen hablando de sus hijos en meses (18, 20, 24...), nos cuentan cómo alguna vez han sido testigos de arranques de rebeldía, de berrinches sin ton ni son o de pataletas en medio de la calle.

Nuestra pequeñaja aún es muy pequeñaja para hacernos esas cosas, pero sí nos da muestras de la mala leche que gastará cuando tenga unos pocos meses más. Y para ejemplo, un botón: odia la crema en todas sus modalidades (de cara, de cuerpo tras el baño, la protectora de sol...) y ¿cómo lo demuestra? Fácil: agarrando el bote, la mano de mami, el dedo o lo que esté a su alcance y haciendo amago de lanzarlo lejos. Todo esto, acompañado de un gritito que podría traducirse por un "Tate quieeeeta, ¡leche!".

Otras veces, cuando se enfada, vaya usté a saber por qué (porque no quiere más fruta, porque quiere que la levantes del suelo, porque quiere más juguetes a su vera...) te mira fijamente y con un "Ahhhjjaahhh" enfadón lanza su regañina a quien pille por delante. Y si le contestas con otro "Ahhhjjjaahh" similar al suyo, te lo devuelve, cada vez con más volumen.

"Uy, qué mala leche va a tener",dicen orgullosas las abuelas. Si el papi y yo somos dos trocitos de pan...pienso yo.

Suelo contestarla que eso no se hace, que a mami no se le regaña. Si grita, le hablo bajito y le digo que no hay que gritar. Y me queda la esperanza de que no sea cierto eso de que los bebés no entienden, porque muchas veces me mira, baja la mirada y vuelve a mirarme como diciendo "uuppsss, que se me corta el rollo".

Y vosotr@s, ¿qué pensáis?

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