Horror: piojos

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Creemos que el calendario escolar es también el calendario de los piojos. Pues es falso. La pediculosis (o como se llama técnicamente a los piojos) puede aparecer en cualquier época del año y a nosotros nos tocó en pleno mes de julio, con el calorazo de la ola de calor africano azotando Madrid, la tentación de un chapuzón en la piscina a la mínima gota de sudor y el deseo de ponerse gorra a la primera de cambio.
Llevábamos un par de días notando que la peque se radicaba mucho la cabeza, pero ya el último día, viéndola que tenía hasta desazón, decidimos llevarla al pediatra, convencidos de que lo que le picaba era un nuevo brote de dermatitis y que las cositas blancas de su cuero cabelludo eran las pieles muertas que aparecían por la misma.
Nada más lejos de la realidad: "Esto son liendres", dijo la pediatra.
Y es que, por lo visto, es muy fácil confundir a los huevos de los piojos con granitos de caspa, pero también la mar de sencillo identificar unos de otros. Aquí, alguna…

Es un terremoto

La enana está cada día más juguetona, más juguetona, más juguetona... cada día más terremoto. No sé si están siendo las vacaciomes o qué, pero como que se me hace que estos días, que estamos pasando las 24h con ella, que está recibiendo estímulos nuevos (ha conocido el mar, se baña en èl, se reboza en la arena...), que hace calor o no sé, la pequeñaja no para.

Nunca quise ser una de esas mamis que va detrás de sus retoños diciendo "eso no se toca", "eso no", "ahí no, que te caes", pero me doy cuenta de que irremediablemente me estoy convirtiendo en ello. La pequeñaja gatea y se pone de pie dando pequeños pasitos agarrada a los muebles, pero tambièn coge todo (como primera opción, siempre lo que no quiero que coja), se lleva todo a la boca, experimenta tirando al suelo y lanzando todo... y su mami, como una loca detrás..."Claudia, cuidado","Claudia, no tires eso","Claudia, que te vas a hacer daño".

Ella me mira, me dice que no con la cabeza..., pero no deja de hacer lo que en ese momento esté haciendo. Al contrario, me mira de reojo y sigue haciéndolo más despacito, hasta que acabo yendo hacia ella para retirarle de su "obra".

Definitivamente, es un bebé de acción. No le gusta estar quieta. Ni durmiendo. Da mil vueltas hasta que se cansa y supongo que descansa.

De momento no anda del todo, pero ya tenemos un pequeño balance de sus fechorías:

- gafas de mami: rayadas. En septiembre necesito cristales nuevos (resultado de abrir el cajón, explorar, sacar y restregar por el suelo)

- dos libros con hojas arrancadas

- un gato doméstico atemorizado

......... y eso, sin andar.

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