¿Exigimos al mayor más de lo que deberíamos?

Sirvan estas líneas para inaugurar la nueva entrada del nuevo año... ¡Feliz 2019!, que espero hayáis comenzado con buen pie. En casa lo hemos estrenado de la misma manera de la que lo terminamos: con virus.Primero fue la mayor, luego caí yo y para estrenar este 2019, la peque ha sido la que ha continuado la racha. Nada preocupante, pero molesto, muy molesto.Y esto nos lleva a una pequeña reflexión, porque mientras la mayor estuvo malita, con vómitos, fiebre, malestar en general, dolor de tripa, etc..., se sentía segura, acompañada, mimada... y notar esto y que te diga si la vas a cuidar siempre, te da que pensar. Sobre todo porque quizá desde que nació su hermana hace un año y medio no la hemos prestado toda la atención que se merece. ¡Que sólo tiene 5 años! Puede que a veces se nos olvide y la exijamos más de lo que debemos. Mientras le pedimos cosas, aunque pensamos que estamos favoreciendo su autonomía y que le estamos otorgando la categoría inigualable de hermana mayor, puede que …

Es un terremoto

La enana está cada día más juguetona, más juguetona, más juguetona... cada día más terremoto. No sé si están siendo las vacaciomes o qué, pero como que se me hace que estos días, que estamos pasando las 24h con ella, que está recibiendo estímulos nuevos (ha conocido el mar, se baña en èl, se reboza en la arena...), que hace calor o no sé, la pequeñaja no para.

Nunca quise ser una de esas mamis que va detrás de sus retoños diciendo "eso no se toca", "eso no", "ahí no, que te caes", pero me doy cuenta de que irremediablemente me estoy convirtiendo en ello. La pequeñaja gatea y se pone de pie dando pequeños pasitos agarrada a los muebles, pero tambièn coge todo (como primera opción, siempre lo que no quiero que coja), se lleva todo a la boca, experimenta tirando al suelo y lanzando todo... y su mami, como una loca detrás..."Claudia, cuidado","Claudia, no tires eso","Claudia, que te vas a hacer daño".

Ella me mira, me dice que no con la cabeza..., pero no deja de hacer lo que en ese momento esté haciendo. Al contrario, me mira de reojo y sigue haciéndolo más despacito, hasta que acabo yendo hacia ella para retirarle de su "obra".

Definitivamente, es un bebé de acción. No le gusta estar quieta. Ni durmiendo. Da mil vueltas hasta que se cansa y supongo que descansa.

De momento no anda del todo, pero ya tenemos un pequeño balance de sus fechorías:

- gafas de mami: rayadas. En septiembre necesito cristales nuevos (resultado de abrir el cajón, explorar, sacar y restregar por el suelo)

- dos libros con hojas arrancadas

- un gato doméstico atemorizado

......... y eso, sin andar.

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