Cosas que olvidarás (olvidaremos) de cuando eras bebé

Pasan los meses a la velocidad del rayo. Tan lentos las últimas semanas cuando te esperábamos y tan veloces estos primeros a tu lado... Qué le vamos a hacer, dicen que es ley de vida y que a medida que crecéis, mayor es la sensación de que el tiempo pasa volando.En nada, te plantas en tu primer cumpleaños como si nada y ya casi habremos olvidado tus gorgoritos de las primeras noches en casa. Esos ruiditos extraños que nunca supimos bien si se debían a tu rinitis de nacimiento o a que todos los bebés en sus primeros días de vida es normal que hagan. Tu olor al nacer, el que se quedó contigo los primeros días y el que grabé a fuego como un recuerdo precioso, también se diluirá entre esos otros olores a bebé que ayudan a potenciar las cremas hidratantes, la colonia y hasta las babas que sueltas.No se me olvidará, sin embargo, lo que sentí cuando te pusieron encima de mí plagada de vérnix: calor. Estabas muy calentita y en mi cabeza sólo cabía que tenía que arroparte más, que no quería qu…

La mano de la naturaleza

Hace un par de días, una compañera del trabajo dio a luz a su segundo hijo. Le hicieron la cesárea porque consideraron que al haber tenido una anterior y relativamente reciente (han pasado justo dos años desde que nació su primera hija) era preferible intervenirla a que tuviera contracciones y la cicatriz pudiera sufrir con ellas.

He vivido su embarazo recordando el mío. Sólo ha pasado un año, pero parece que hubieran sido siglos. Incluso hablando con ella de sus progresos mes a mes, tenía la sensación de que esos recuerdos vividos se habían producido hacía una eternidad.

¡Cómo es el cuerpo humano!, capaz de olvidar dolores extremos,sensaciones únicas...y a la vez, de hacer que todo se olvide y acabe quedándose un recuerdo como lejano...

Ayer, que fui a visitarla al hospital, ver a su bebé recién nacido, con sus 48cm de "altura", me hizo ver que el tiempo y la naturaleza son sabios. Mientras mi hija se paseaba por la habitación como Pedro por su casa, yo miraba y remiraba al bebé, extrañada de que hace sólo un año, el bichejo que correteaba a mi lado señalando todo con el dedo era así de pequeñita y así de frágil. En su día no la veía ni tan siquiera de esta manera. Tal vez la naturaleza nos hace ver de otro modo a nuestras criaturas recién nacidas, como mecanismo de protección...

Nos hace olvidar los malos momentos, los dolores, el miedo..., para que nuestra mente sólo sea capaz de procesar el resultado, y, con el paso del tiempo, estemos centradas en el progreso: ver a nuestros hijos crecer.

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