Cogerle el gusto a la comida

Imagen
Tenemos toda la equipación para salir airosas en la introducción de la alimentación complementaria de la pequeña: tenemos cuchara de plástico, de un tamaño lo suficientemente pequeño como para que le quepa en la boca y no le haga daño, tenemos plato/cuenco hondo, tenemos trona (la evolutiva de Jané) y tenemos babero...
Ahora bien, ¿Es necesario todo este despliegue para dar de comer a un bebé de seis meses y medio? Está claro que no. Porque hasta para darles de comer fruta, no hace ni falta un triturador: la peque se come el plátano que da gusto: chafado con un tenedor, chupeteándolo con sus encías... También los gajos de naranja y mandarina. 
Pero no, nosotros no somos 100% de baby led weaning...
Sobra decir aquí que come con cuchara, que sólo hemos probado a hacer blw con la fruta y alguna que otra judía verde y que tratamos de variar el menú de cada día con diferentes combinaciones de verduras y pollo, verduras y arroz, arroz con pavo...y verduras... además de la fruta, que altern…

La mano de la naturaleza

Hace un par de días, una compañera del trabajo dio a luz a su segundo hijo. Le hicieron la cesárea porque consideraron que al haber tenido una anterior y relativamente reciente (han pasado justo dos años desde que nació su primera hija) era preferible intervenirla a que tuviera contracciones y la cicatriz pudiera sufrir con ellas.

He vivido su embarazo recordando el mío. Sólo ha pasado un año, pero parece que hubieran sido siglos. Incluso hablando con ella de sus progresos mes a mes, tenía la sensación de que esos recuerdos vividos se habían producido hacía una eternidad.

¡Cómo es el cuerpo humano!, capaz de olvidar dolores extremos,sensaciones únicas...y a la vez, de hacer que todo se olvide y acabe quedándose un recuerdo como lejano...

Ayer, que fui a visitarla al hospital, ver a su bebé recién nacido, con sus 48cm de "altura", me hizo ver que el tiempo y la naturaleza son sabios. Mientras mi hija se paseaba por la habitación como Pedro por su casa, yo miraba y remiraba al bebé, extrañada de que hace sólo un año, el bichejo que correteaba a mi lado señalando todo con el dedo era así de pequeñita y así de frágil. En su día no la veía ni tan siquiera de esta manera. Tal vez la naturaleza nos hace ver de otro modo a nuestras criaturas recién nacidas, como mecanismo de protección...

Nos hace olvidar los malos momentos, los dolores, el miedo..., para que nuestra mente sólo sea capaz de procesar el resultado, y, con el paso del tiempo, estemos centradas en el progreso: ver a nuestros hijos crecer.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Onicomadesis...otro 'efecto secundario del virus boca-mano-pie'

Nuestro carrito: el NGE Elegance

Nuestra sillita de paseo: MacLaren Quest