Consulta postparto en el endocrino

Como ya ocurrió en mi primer embarazo, en este segundo tuve diabetes gestacional, con lo que los últimos cuatro meses tuve que seguir una dieta y medirme diariamente mis niveles de glucosa. Pasado el embarazo lo normal es que la diabetes (que es gestacional), desaparezca y a eso es a lo que he ido a corroborar a la consulta del endocrino.Tras pesarme y corroborar que estoy en un peso inferior al del inicio del embarazo (como ya me ocurrió en la anterior ocasión y que expliqué en este post ), me ha ido explicando UNO A UNO todos los valores de mi analítica. Mis niveles son absolutamente normales y siguen los parámetros que se consideran normales para un postparto. Las recomendaciones nutricionales pasan por continuar con una dieta saludable, incorporando sí o sí un plato de verduras tanto en la comida como en la cena y una pieza de fruta para el postre. Nada de bebidas edulcoradas, zumos de frutas ni, por supuesto, bollería industrial.Tengo que caminar como una hora diaria y seguir man…

Felicidad

Hace un año dormía si acaso tres horas diarias, tenía un bebé protestón que nos derretía cada vez que nos dedicaba una sonrisa y que como respuesta a las interacciones, devolvía pedorretas. Hace un año, esto de la maternidad acababa de comenzar y tenía mil y un miedos, mil y un consejos que giraban a nuestro alrededor y mil y una dificultad por querer hacer las cosas sola como bajar todo el armatoste del carro desde un cuarto sin ascensor...

Hoy, un año después, la Navidad la vivo de otra manera, porque aquel bebé sigue siendo bebé, pero ya camina, parlotea y hasta indica lo que quiere con el dedo o la cabeza. Se impresiona si ve una caja empaquetada de regalo que ha aparecido de repente en medio del salón y se entusiasma con los globos de helio que tienen mil formas y flotan por el cielo o se pasean por las alturas enganchados con una cuerdecita a las muñecas de la gente.

Mi pequeñaja mueve el esqueleto como si se fuera a deshacer cada vez que escucha música, sea la que sea, y besa a diestro y siniestro todos los marcos de fotos que tenemos en casa. Hace pucheros si le digo que me voy sin ella, y abraza y besa hasta que ella misma se cansa y decide dedicarse a otra cosa. Regaña con el dedo a la gatita si observa que ésta sale corriendo por el pasillo (probablemente huyendo de ella) y entiende que no debe seguir haciendo lo que hace si es a ella a quien se regaña igual.

Imita movimientos, expresiones y hasta se le acaba contagiando la risa. Intenta comer sola el yogur y no le gusta mancharse los dedos, pide que le limpies.

Se toca la nariz, los ojos, las orejas o te enseña las manitas, si es eso lo que le pides que enseñe. Y es capaz de recoger sus juguetes si le ordenas que así tiene que ser.

Hace un año sabía que aquel bebé que comía, dormía y pedorreteaba me hacía inmensamente feliz solo por el hecho de estar. Hoy este bebé gruñón, risueño, parlanchín, terremoto y juguetón me recuerda cada día que la felicidad se encuentra en el más mínimo detalle y me hace entender que no hay amor mas puro y más grande que el que se tiene a un hijo.

Feliz Navidad

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