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Nuestra sillita de paseo: MacLaren Quest

Hace unos meses os expliqué que nuestro carrito, el NGE Elegance nos encantaba, nos iba a las mil maravillas y cada vez que lo usábamos nos convencíamos a nosotros mismos de que la elección de comprarlo fue, sin duda, la más acertada.

Desde que nació la pequeñaja hemos empleado varios mecanismos de transporte: desde los brazos mondos y lirondos, pasando por diferentes mochilas y portabebés, hasta el carrito. Nuestro mayor hándicap siempre ha sido el vivir en un cuarto piso sin ascensor, pero con la peque ya más grandecita, el escollo de tener que subir andando y con ella en brazos, ya no es tan grave. Simplemente, lo que hacemos es bajar o subir los escalones con la niña cogida y ya en la calle pasear tranquilamente dados de la mano (cuando quiere, se deja y no hace amagos de rebelarse), o bien realizar paseos más largos con la sillita de paseo que nos dejaron.

Se trata de la MacLaren Quest. Aunque el modelo que tenemos es de hace ya varios años, y pese a que el uso que le han dado ha sido bastante constante, la silla está perfecta y nos viene que ni pintada.

Se pliega con muchísima facilidad (tipo paraguas). Tanta, que ha habido veces en que he podido hacerlo incluso con la niña cogida.

No pesa apenas (6,4Kg) y toda la estructura está hecha de aluminio, lo que le hace ser una silla muy muy ligera.

Otro punto a su favor es que tanto la capota como el respaldo de la silla es desmontable y se puede lavar. Por lo que si se tiene un bebé algo guarrete (como es nuestro caso), la silla no tiene por qué ser un reflejo de las costumbre cochinillas del niño que transporta.

Incluido también es el plástico que protege de la lluvia o de los días muy muy ventosos. Se adapta perfectamente a unos enganches inferiores y laterales, lo que permite que, una vez extendido, cubra prácticamente toda la silla.

Curiosa también es la ventanita que viene en la superficie de la capota, que permite a los papás "vigilar" de vez en cuando lo que hace el pequeñuelo.

En las indicaciones de uso encontraréis que está recomendada para que se use desde los tres meses (en EE.UU., lo cual me parece una barbaridad, porque a los tres meses todavía nuestra pequeñaja iba tremendamente a gustito en su capazo), y desde los 6 meses en Europa. Nosotros, la verdad, es que comenzamos a usarla cuando la peque ya tuvo bien cumplidos los 10 meses. Antes, nos parecía prematuro y ahora, cuando se cansa de andar, corretear y dar vueltas ella sola, es la opción ideal para llevarla sentada, porque no ocupa apenas sitio en el maletero y si hay que llevarla a mano, tampoco pesa en exceso.

Tiene también un arnés de seguridad (con 5 puntos) y cesto inferior.

Lo único que puede tirar para atrás es el precio (en torno a loas 180€, aunque se pueden encontrar fácilmente en el mercado de segunda mano), pero ya digo, la nuestra puede que tenga alrededor de 10 años y sigue perfecta, por lo que es amortizable.




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