Cogerle el gusto a la comida

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Tenemos toda la equipación para salir airosas en la introducción de la alimentación complementaria de la pequeña: tenemos cuchara de plástico, de un tamaño lo suficientemente pequeño como para que le quepa en la boca y no le haga daño, tenemos plato/cuenco hondo, tenemos trona (la evolutiva de Jané) y tenemos babero...
Ahora bien, ¿Es necesario todo este despliegue para dar de comer a un bebé de seis meses y medio? Está claro que no. Porque hasta para darles de comer fruta, no hace ni falta un triturador: la peque se come el plátano que da gusto: chafado con un tenedor, chupeteándolo con sus encías... También los gajos de naranja y mandarina. 
Pero no, nosotros no somos 100% de baby led weaning...
Sobra decir aquí que come con cuchara, que sólo hemos probado a hacer blw con la fruta y alguna que otra judía verde y que tratamos de variar el menú de cada día con diferentes combinaciones de verduras y pollo, verduras y arroz, arroz con pavo...y verduras... además de la fruta, que altern…

Cacharros molones para ser la envidia del parque

Que es un terremoto ya lo he contado en varias ocasiones. Que le encanta decir hola y adiós a la gente que pasa a su lado o a los perros que ve por la calle o a las farolas y a los gatos que se va encontrando, también. Por eso, cada vez se nos hacía más complicado sentarla en la silla de paseo cuando salíamos a la calle.

Un vecino de mi suegro, con hijos pequeños, es quien nos provee de muchas cosas chulas que ya van quedándose sin uso por parte de sus hijos u otras que guarda de cuando estos eran bebés; y el buen hombre nos ofreció un triciclo dirigible con unos cuantos años encima, pero muy atractivo para poder salir a pasear a la peque sin riesgo a que diga que no monta en ningún lado y que quiere continuar andando, aunque esté cansada y se siente a la primera de cambio en cualquier lado.

El cacharro es éste (de hace unos cuantos años):


Se trata de un triciclo evolutivo, que puede ser utilizado desde más o menos el año porque el sillín tiene protección lateral para que no se nos vaya el pequeñajo en cualquier curva. Permite ser un triciclo al uso cuando ya al enano o la enana no hace falta llevarle dirigido con un manillar.

De momento, y dado que nuestra casa es pequeña y nos cabe tanto trasto, lo guardamos en el trastero (que no es otro que el maletero del coche) y ahora que ha llegaro el buen tiempo, cada vez que vamos a dar un paseo, lo montamos y paseamos con él.

Hace gracia ver a la pequeñaja subida en él. Es como si fuera en un papamóvil, porque pasea tiesa tiesa como una maceta y va saludando igualmente a la gente que ve por delante, por los lados e incluso a la que ve de lejos.

En cualquier caso, ha sido un gran descubrimiento.

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