Horror: piojos

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Creemos que el calendario escolar es también el calendario de los piojos. Pues es falso. La pediculosis (o como se llama técnicamente a los piojos) puede aparecer en cualquier época del año y a nosotros nos tocó en pleno mes de julio, con el calorazo de la ola de calor africano azotando Madrid, la tentación de un chapuzón en la piscina a la mínima gota de sudor y el deseo de ponerse gorra a la primera de cambio.
Llevábamos un par de días notando que la peque se radicaba mucho la cabeza, pero ya el último día, viéndola que tenía hasta desazón, decidimos llevarla al pediatra, convencidos de que lo que le picaba era un nuevo brote de dermatitis y que las cositas blancas de su cuero cabelludo eran las pieles muertas que aparecían por la misma.
Nada más lejos de la realidad: "Esto son liendres", dijo la pediatra.
Y es que, por lo visto, es muy fácil confundir a los huevos de los piojos con granitos de caspa, pero también la mar de sencillo identificar unos de otros. Aquí, alguna…

Cacharros molones para ser la envidia del parque

Que es un terremoto ya lo he contado en varias ocasiones. Que le encanta decir hola y adiós a la gente que pasa a su lado o a los perros que ve por la calle o a las farolas y a los gatos que se va encontrando, también. Por eso, cada vez se nos hacía más complicado sentarla en la silla de paseo cuando salíamos a la calle.

Un vecino de mi suegro, con hijos pequeños, es quien nos provee de muchas cosas chulas que ya van quedándose sin uso por parte de sus hijos u otras que guarda de cuando estos eran bebés; y el buen hombre nos ofreció un triciclo dirigible con unos cuantos años encima, pero muy atractivo para poder salir a pasear a la peque sin riesgo a que diga que no monta en ningún lado y que quiere continuar andando, aunque esté cansada y se siente a la primera de cambio en cualquier lado.

El cacharro es éste (de hace unos cuantos años):


Se trata de un triciclo evolutivo, que puede ser utilizado desde más o menos el año porque el sillín tiene protección lateral para que no se nos vaya el pequeñajo en cualquier curva. Permite ser un triciclo al uso cuando ya al enano o la enana no hace falta llevarle dirigido con un manillar.

De momento, y dado que nuestra casa es pequeña y nos cabe tanto trasto, lo guardamos en el trastero (que no es otro que el maletero del coche) y ahora que ha llegaro el buen tiempo, cada vez que vamos a dar un paseo, lo montamos y paseamos con él.

Hace gracia ver a la pequeñaja subida en él. Es como si fuera en un papamóvil, porque pasea tiesa tiesa como una maceta y va saludando igualmente a la gente que ve por delante, por los lados e incluso a la que ve de lejos.

En cualquier caso, ha sido un gran descubrimiento.

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