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Nuestra operación pañal: o cómo nos fuimos acercando al maravilloso mundo del orinal

Control de esfínteres... Una frase medio técnica medio comprensible para cualquier mami de a pie, que encierra varios meses de desarrollo del bebé y sobre todo un conocimiento exhaustivo de cuándo hacer pis y cuándo cacota.

Nuestra pequeñaja, con sólo 16 meses ya nos hacía saber que se estaba haciendo pis o que directamente se había meado encima (claro, en el pañal), así que no me pareció tan descabellado, llegados a los 18 meses, ir haciendo que se familiarizara con un orinal. Pensé que si iba conociendo el artilugio y la iba poniendo de vez en cuando, puede que en unos meses pudiéramos decir bye bye a los pañales...

Compramos un orinal sencillo, en Leclerc, que tiene muchas cositas interesantes para pequeñajos y a buenos precios, después de ver otros modelos en Ikea, Imaginarium, Alcampo y Carrefour.

El nuestro es muy similar a éste, pero en color rosa:





El proceso

El primer día...tuve que sentarme yo. Mi culo, evidentemente, no cabe en esa mini circunferencia, por lo que tanto el dolor en las traseras y la dificultad para sacármelo de encima una vez me levanté de él, tuve que disimularlo para que la pequeñaja viera que era un sitio cómodo y sin peligro, (por cierto, estuvo observándome a 3 cm míos todo el proceso de siéntate-habla con ella-simulas que estás haciendo pis o alguna cosa interesante por ahí abajo-levántate-despégatelo del culo...).

El segundo día, la invité a sentarse vestida. Le dije que era una sillita nueva que habíamos comprado para ella y después de renegar en no se sabe qué idioma recién aprendido, accedió, no sin antes sentar al nenuco y ver, como ya le avisó mami, que no pasa nada por estar encima de esa cosa.

Tercer día: se sentó. Con el body, claro...Pero al cuarto, ya conseguí que lo hiciera sin pañal y con el culo al aire. Evidentemente, no hizo nada.

Unos días después tuve que marcharme a Barcelona por trabajo y, muy amorosamente, el papá de la criatura me mandó un whatsapp con una fotografía que indicaba que la peque había hecho aguas menores por primera vez en el orinal. Puede que parezca una tontuna, pero me sentí la peor mami del mundo...: tantos días esperando a que hiciera algo y justo ocurre cuando no estoy!!

Pasado ese ligero trance, las siguientes veces que la senté ya hacía pis, siempre después de la siesta y al poco, ya no sólo una vez, sino varias a lo largo de la tarde.

Una mañana de domingo, incluso nos regaló una caca en el orinal, a las 8 de la mañana...

Besos, felicitaciones y aplausos efusivos tanto para el pis como para la caca han hecho que la peque no coja miedo al orinal y que de vez en cuando si quiere hacer pis o caca, nos diga (en su idioma y con indicaciones a base de índice bien tieso señalando al cuarto de baño) que le apetece sentarse.

Es más, hay días que se pelea con sus propios pantalones intentando quitárselos ella sola sin ayuda para ir al orinal y estar a punto para hacer pis.

Sus reacciones también han cambiado. Hemos pasado de llevarse la mano a la boca como sorprendida y señalar con emoción el interior del orinal, a aplaudirse a sí misma por la proeza.
Últimamente no hace nada. Parece que lleva toda la vida haciendo sus necesidades en el orinal.

Y aunque aún es muy pronto para quitarle el pañal, creo que vamos con buen pie a su despedida....


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