Horror: piojos

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Creemos que el calendario escolar es también el calendario de los piojos. Pues es falso. La pediculosis (o como se llama técnicamente a los piojos) puede aparecer en cualquier época del año y a nosotros nos tocó en pleno mes de julio, con el calorazo de la ola de calor africano azotando Madrid, la tentación de un chapuzón en la piscina a la mínima gota de sudor y el deseo de ponerse gorra a la primera de cambio.
Llevábamos un par de días notando que la peque se radicaba mucho la cabeza, pero ya el último día, viéndola que tenía hasta desazón, decidimos llevarla al pediatra, convencidos de que lo que le picaba era un nuevo brote de dermatitis y que las cositas blancas de su cuero cabelludo eran las pieles muertas que aparecían por la misma.
Nada más lejos de la realidad: "Esto son liendres", dijo la pediatra.
Y es que, por lo visto, es muy fácil confundir a los huevos de los piojos con granitos de caspa, pero también la mar de sencillo identificar unos de otros. Aquí, alguna…

Onanismo

Desde hace unas semanas venimos notando que la pequeñaja se restriega... Restriega sus partes bajas a la mínima oportunidad: en la sillita de paseo, en un sofá de gomaespuma que le compramos para que meriende como una señorona, en la trona, en la silla del coche y hasta en nuestras propias piernas cuando la tenemos cogida para jugar al 'trote y al galope'.

En cuanto la vio mi madre hacerlo, me dijo que inmediatamente la llevara al pediatra. Se asustó la pobre.

Yo no le he dado ninguna importancia, más allá del simple hecho de que seguramente le dé placer hacerlo. Pero para quedarnos más tranquilos y tranquilizar a la abuela, en nuestra última visita al centro de salud, se lo comentamos al médico.

Nos explicó que se llama Onanismo y básicamente viene a significar que nuestra pequeñaja se masturba.

Cierto es que para los bebés y los niños no tiene el significado 'sucio' que puede tener para los adultos. Simplemente les da placer y se siente bien haciéndolo.

Es más, al contrario de lo que ocurre ya en la adolescencia, parece ser que el que se restrieguen los genitales por donde pillen suele ser más proclive en niñas que en niños.

Nos comentó también que llegados 4 o 5 años puede que deje de hacerlo.

¿Cómo comportarse?

Es importante tener en cuenta la apreciación anterior: para ellos no tiene el mismo significado para nosotros, ya que aunque en el momento en que están haciéndolo pueden sentir relajación, agitamiento, mirada perdida o sueño, una vez que terminan, en ningún caso puede asociarse al placer que puede asociar un adulto a la acción de masturbarse.

El pediatra nos recomendó que no 'le cortemos el rollo', es decir, que si vemos que lo está haciendo, no la regañemos ni pretendamos que pare, porque eso haría que ella asociara que es algo que está mal.

En cambio, si vemos que va a ello, sí se le puede entretener con otras cosas, distraer con juguetes o jugar a algo que le interese más, para evitar que comience a hacerlo.

Leyendo por Internet, vi que muchos casos de onanismo aparecen en niños en los que los padres no les prestan mucha atención o que se sienten desatendidos y nada más leerlo descarté que fuera nuestro caso, así que se lo comenté al pediatra también. ¿Qué me respondió? "ay, estas mamis, siempre leyendo por Internet. Sobra decir que no hay que creerse a pies juntillas todo lo que la red ofrece porque podemos volvernos locos. Simplemente piensa que tu bebé está creciendo y está comenzando a conocer su cuerpo. Es un comportamiento normal y como normal hay que tomárselo. Ya pasará".

Dicho y hecho. Desde la visita al pediatra no he vuelto a verla hacerlo. Pero si vuelve a ocurrir ya tengo la respuesta: mi peque está creciendo.

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