Horror: piojos

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Creemos que el calendario escolar es también el calendario de los piojos. Pues es falso. La pediculosis (o como se llama técnicamente a los piojos) puede aparecer en cualquier época del año y a nosotros nos tocó en pleno mes de julio, con el calorazo de la ola de calor africano azotando Madrid, la tentación de un chapuzón en la piscina a la mínima gota de sudor y el deseo de ponerse gorra a la primera de cambio.
Llevábamos un par de días notando que la peque se radicaba mucho la cabeza, pero ya el último día, viéndola que tenía hasta desazón, decidimos llevarla al pediatra, convencidos de que lo que le picaba era un nuevo brote de dermatitis y que las cositas blancas de su cuero cabelludo eran las pieles muertas que aparecían por la misma.
Nada más lejos de la realidad: "Esto son liendres", dijo la pediatra.
Y es que, por lo visto, es muy fácil confundir a los huevos de los piojos con granitos de caspa, pero también la mar de sencillo identificar unos de otros. Aquí, alguna…

Empezar desde cero por unas vacaciones

Si de algo podemos quejarnos de la pequeñaja es de su mal dormir. Resultó que la enana es poco dormilona y fue a caer en una familia de auténticas marmotas.

Lo cierto es que cuando era más bebé, que le costara conciliar el sueno o que se despertara varias veces de madrugada, era achacable a que quería teta, me echaba de menos... Cuando dejó de tomarla, me decían que si le costaba dormirse a la hora que mami había establecido, era porque no desgastaba la suficiente energía.

Y ahora que sí la desgasta, parece que le cuesta dormir porque, al fin y al cabo, la nena es de poco dormir, o al menos, no de tan fácil dormidera como sus padres.

El caso es que, ya con la hora de dormir bien establecida, ya con el convencimiento paterno de que sí o sí (sea diario, fin de semana o fiestas de guardar) se levantará a las 8... estas mini vacances del puente de mayo nos ha echado por tierra nuestra planificación. Toca empezar de cero.

La enana ha convivido durante 5 días con otro terremoto de tres años que por la noche se duerme simplemente cuando tiene sueño y se despierta cuando deja de tenerlo. Eso sí, se duerme en cuanto su orejita roza la almohada y la media de sus siestas es de dos o tres horas. En resumen: descontrol total.

Ahora que ya hemos llegado a casa, la pequeñaja dice que a las 21:30 te duermas tú y si no tienes sueño, por lo menos quédate ahí de pie mirando cómo se levanta y se vuelve a tumbar.

Hoy, cuando me he ido a trabajar,no la he oído ni rechistar, así que creo que igual que anoche nos tenía reservada la sorpresa del jolgorio, por la mañana algo le tiene reservado a su padre.

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