Cogerle el gusto a la comida

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Tenemos toda la equipación para salir airosas en la introducción de la alimentación complementaria de la pequeña: tenemos cuchara de plástico, de un tamaño lo suficientemente pequeño como para que le quepa en la boca y no le haga daño, tenemos plato/cuenco hondo, tenemos trona (la evolutiva de Jané) y tenemos babero...
Ahora bien, ¿Es necesario todo este despliegue para dar de comer a un bebé de seis meses y medio? Está claro que no. Porque hasta para darles de comer fruta, no hace ni falta un triturador: la peque se come el plátano que da gusto: chafado con un tenedor, chupeteándolo con sus encías... También los gajos de naranja y mandarina. 
Pero no, nosotros no somos 100% de baby led weaning...
Sobra decir aquí que come con cuchara, que sólo hemos probado a hacer blw con la fruta y alguna que otra judía verde y que tratamos de variar el menú de cada día con diferentes combinaciones de verduras y pollo, verduras y arroz, arroz con pavo...y verduras... además de la fruta, que altern…

Empezar desde cero por unas vacaciones

Si de algo podemos quejarnos de la pequeñaja es de su mal dormir. Resultó que la enana es poco dormilona y fue a caer en una familia de auténticas marmotas.

Lo cierto es que cuando era más bebé, que le costara conciliar el sueno o que se despertara varias veces de madrugada, era achacable a que quería teta, me echaba de menos... Cuando dejó de tomarla, me decían que si le costaba dormirse a la hora que mami había establecido, era porque no desgastaba la suficiente energía.

Y ahora que sí la desgasta, parece que le cuesta dormir porque, al fin y al cabo, la nena es de poco dormir, o al menos, no de tan fácil dormidera como sus padres.

El caso es que, ya con la hora de dormir bien establecida, ya con el convencimiento paterno de que sí o sí (sea diario, fin de semana o fiestas de guardar) se levantará a las 8... estas mini vacances del puente de mayo nos ha echado por tierra nuestra planificación. Toca empezar de cero.

La enana ha convivido durante 5 días con otro terremoto de tres años que por la noche se duerme simplemente cuando tiene sueño y se despierta cuando deja de tenerlo. Eso sí, se duerme en cuanto su orejita roza la almohada y la media de sus siestas es de dos o tres horas. En resumen: descontrol total.

Ahora que ya hemos llegado a casa, la pequeñaja dice que a las 21:30 te duermas tú y si no tienes sueño, por lo menos quédate ahí de pie mirando cómo se levanta y se vuelve a tumbar.

Hoy, cuando me he ido a trabajar,no la he oído ni rechistar, así que creo que igual que anoche nos tenía reservada la sorpresa del jolgorio, por la mañana algo le tiene reservado a su padre.

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