Consulta postparto en el endocrino

Como ya ocurrió en mi primer embarazo, en este segundo tuve diabetes gestacional, con lo que los últimos cuatro meses tuve que seguir una dieta y medirme diariamente mis niveles de glucosa. Pasado el embarazo lo normal es que la diabetes (que es gestacional), desaparezca y a eso es a lo que he ido a corroborar a la consulta del endocrino.Tras pesarme y corroborar que estoy en un peso inferior al del inicio del embarazo (como ya me ocurrió en la anterior ocasión y que expliqué en este post ), me ha ido explicando UNO A UNO todos los valores de mi analítica. Mis niveles son absolutamente normales y siguen los parámetros que se consideran normales para un postparto. Las recomendaciones nutricionales pasan por continuar con una dieta saludable, incorporando sí o sí un plato de verduras tanto en la comida como en la cena y una pieza de fruta para el postre. Nada de bebidas edulcoradas, zumos de frutas ni, por supuesto, bollería industrial.Tengo que caminar como una hora diaria y seguir man…

La paciencia

Cada día estoy más convencida de que ese don con el que se me dotó al nacer, se esfumó de mi carácter con el último empujón para sacar de mi cuerpo la placenta. Sí, desde que soy madre, tengo menos paciencia. Menos aguante. Más nervios.

Y es que, como mami, me siento afortunada por tener una hija como la que tengo. Feliz porque cada una de sus sonrisas me indica cada día que ella también lo es. Pero no, no pertenezco al selecto club de las madres sosegadas y pacientes. Dr las que arreglan cada enfado por una trastada con una sonrisa y una palmadita en la espalda del pequeñajo o pequeñaja.

Al contrario, me enfado. Trato de no gritar, pero los nervios me taladran la cabeza. Me agobio. Me ofusco...hasta que se me pasa porque veo que no hay mayor solución que dejarlo pasar y continuar con lo que se está haciendo.

Trato de enseñar a mi hija de casi dos años que no se tira el yogur al suelo, que la gatita no merienda jamón york, que el móvil no se tira al váter o que lo que está en la basura, en la basura se queda. A veces salen bien las enseñanzas. Otras no. Y llego a pensar que a la próxima, me hará caso.

Tengo que cambiar ese aspecto de mí. Más que nada, para evitar infartarme antes de llegar a los 40...

Gajes del oficio, dicen.

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