Cogerle el gusto a la comida

Imagen
Tenemos toda la equipación para salir airosas en la introducción de la alimentación complementaria de la pequeña: tenemos cuchara de plástico, de un tamaño lo suficientemente pequeño como para que le quepa en la boca y no le haga daño, tenemos plato/cuenco hondo, tenemos trona (la evolutiva de Jané) y tenemos babero...
Ahora bien, ¿Es necesario todo este despliegue para dar de comer a un bebé de seis meses y medio? Está claro que no. Porque hasta para darles de comer fruta, no hace ni falta un triturador: la peque se come el plátano que da gusto: chafado con un tenedor, chupeteándolo con sus encías... También los gajos de naranja y mandarina. 
Pero no, nosotros no somos 100% de baby led weaning...
Sobra decir aquí que come con cuchara, que sólo hemos probado a hacer blw con la fruta y alguna que otra judía verde y que tratamos de variar el menú de cada día con diferentes combinaciones de verduras y pollo, verduras y arroz, arroz con pavo...y verduras... además de la fruta, que altern…

Cuentacuentos y parque de bolas

Ayer fue una tarde especial. Lo que prometía anodino, yendo al parque de debajo de casa, con carreras detrás de la pequeñaja porque se escapa hacia adentro de algún portal, con robos manifiestos de los muñecos del resto de niños...se convirtió en una tarde especial.

Fuimos, por casualidad porque el tiempo comenzó a estropearse en cuanto salimos por el portal, al Centro Comercial Tres Aguas. Es costumbre en mi familia aterrizar -vayamos al que vayamos- en la Casa del Libro. Y...voilà! Cuentacuentos. Había una chica contando e interpretando cuentos para niños de entre 0 y 5 años y la experiencia no pudo ser mejor.

Al cabo de unos 10 minutos escuchándola sentadita en la silla de paseo, la pequeñaja me pidió sentarse en el suelo con el resto de niños. Y, como sus deseos son órdenes, allí la acomodé.

Estuvo quieta (lo cual es más que un logro) los 20 minutos que duró la sesión de Cuentacuentos y sólo empezó a hacer de las suyas (levantándose, cogiendo un total de 6 cuentos para hojear) cuanto la cuentacuentos interpretó uno para niños un poco más mayores que, al parecer, a la peque le aburría más que los demás.

Después nos quedamos a un taller de pintura, que consistió en pintar un marcapáginas hecho con papiroflexia. Mil colorines aterrizaron sobre el pez de papel. Hasta color lápiz lleva encima el pobre...

Para redondear la tarde, la peque jugó en el parque de bolas del Centro Comercial. Cómo se reía. Qué carcajadas soltaba. Se tiraba a la piscina de bolas y se volvía a levantar como si se le fuera la vida en ello.

Y después de dos horas dando vueltas entre la Casa del Libro y el parque de bolas decidimos que ya era momento de volverse a casa.

Resultado: una divertida tarde en un Centro Comercial jugando, escuchando Cuentacuentos y pintando. Creo que será una muy buena alternativa de ocio para las tardes de otoño que están a punto de llegar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nuestro carrito: el NGE Elegance

Onicomadesis...otro 'efecto secundario del virus boca-mano-pie'

¿Látex o silicona?