Cosas que olvidarás (olvidaremos) de cuando eras bebé

Pasan los meses a la velocidad del rayo. Tan lentos las últimas semanas cuando te esperábamos y tan veloces estos primeros a tu lado... Qué le vamos a hacer, dicen que es ley de vida y que a medida que crecéis, mayor es la sensación de que el tiempo pasa volando.En nada, te plantas en tu primer cumpleaños como si nada y ya casi habremos olvidado tus gorgoritos de las primeras noches en casa. Esos ruiditos extraños que nunca supimos bien si se debían a tu rinitis de nacimiento o a que todos los bebés en sus primeros días de vida es normal que hagan. Tu olor al nacer, el que se quedó contigo los primeros días y el que grabé a fuego como un recuerdo precioso, también se diluirá entre esos otros olores a bebé que ayudan a potenciar las cremas hidratantes, la colonia y hasta las babas que sueltas.No se me olvidará, sin embargo, lo que sentí cuando te pusieron encima de mí plagada de vérnix: calor. Estabas muy calentita y en mi cabeza sólo cabía que tenía que arroparte más, que no quería qu…

Vacaciones con pequeñajos: un verano diferente

Éste ha sido un verano diferente. Y lo digo en pasado porque ya, a las puertas de septiembre, mi cabeza piensa más en la vuelta al cole (o el comienzo del cole) que en largas tardes tiradas en la hierba disfrutando del sol. 
Este verano nos hemos propuesto disfrutar al máximo, ahora que la peque ya ha dejado un atrás la etapa bebé y es una niña inquieta, divertida y con muchas ganas de jugar. 

Parece que no, pero hemos hecho un montón de cosas: hemos ido al pueblo, donde hemos disfrutado del parque hasta casi entrada la noche y la piscina, hemos probado las piscinas de chorros que hay en Madrid Río, hemos viajado al Algarve a ver a los bisabuelos, donde (ya sin miedo a las olas) nos hemos bañado en la playa y hemos visitado nuevos pueblos de los alrededores y hemos hecho un viaje exprés a Cantabria, abandonando el calor sofocante de Madrid. 

La peque, encantada. En el caso de los trayectos más largos (al Algarve y a Cantabria)cada uno de los viajes, hemos salido muy pronto de casi, sobre las 6 o las 7 de la madrugada, aprovechando que aún seguía dormida y le quedaba un tanto más por dormir. Y al mínimo despertar, le decíamos que nos íbamos de vacaciones e iba tan contenta. 

Piscinas de chorros de Madrid Río

 
FOTO: ABC

La playa de Madrid, ubicada en el entorno de Madrid Río, es la solución al calor que tenemos en Madrid capital. También existe una amplia oferta de piscinas públicas municipales, pero ésta, por encontrarse al lado del Manzanares, es la forma divertida de acabar con una tarde de paseos, carreras, tirolinas y juegos al lado del río. 

El acceso es gratuito y los niños se lo pasan bomba viendo salir los chorros por todas partes y mojándose enteritos intentando atraparlos. 



En el Algarve

Continuamos nuestro verano con una semana en el Algarve, donde solemos ir prácticamente cada año a visitar a los abuelos (mi familia paterna es portuguesa). 

Ir a esta zona de Portugal es una delicia y más en verano. Pero cuando vas con niños, debes mirar otras cosas más allá de lo a gusto que puedas estar tú y al contrario de lo que podría ocurrir en ciudades como Lisboa o Porto, en las que es complicado pasear con carritos (conste que la peque ya no lo usa, pero solemos llevar sillita de paseo por si se queda dormida), los pueblos del Algarve son ideales para pasear e ir con peques. 

Nosotros visitamos Portimao, Alvor y Lagos y cualquiera de los tres es un destino ideal para vacaciones con niños. 

El tiempo, eso sí, no regala muchos momentos de alivio para el calor. Por las mañanas temprano la temperatura es suave y por las noches también, pero no por el día, que hace mucho calor, fácilmente sofocable con baños en la playa.

 Aquí, la peque, mirando embelesada la ría de Portimao.



Viaje exprés a Cantabria

Y para redondear el verano, nos escapamos a Cantabria, a un pequeño pueblo en la pedanía de Santillana del Mar, donde hemos descansado del calor madrileño y también hemos disfrutado de la arena de la playa (que el agua daba la sensación de que estaba mucho más fría por el tiempo medio nublado que tuvimos). 

La peque, encantada también. Todos los días me repetía que le gustaba estar de vacaciones porque mami no se iba a trabajar y, sin analizar a fondo el mensaje (porque se me parte el alma), hemos disfrutado todo lo que hemos podido correteando por la hierba de la casa rural en la que nos hemos alojado, por la playa y viendo animalitos en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, que también recomiendo al 100% para ir con niños. 

Ver tan cerca a los animales (animales a los que algunos, por otra parte, ya habíamos visto en el Zoo de Madrid), gustó mucho a la peque, que se quedó entusiasmada con las exhibiciones de aves rapaces y de leones marinos. 
 


Ahora, que ya ha pasado el trajín de ir y venir y nos pasamos los días poniendo lavadoras y ordenando la casa, tenemos la cabeza puesta en el cole, que en Madrid comienza el día 8 de septiembre y que será toda una nueva experiencia para nosotros. 





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