Cogerle el gusto a la comida

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Tenemos toda la equipación para salir airosas en la introducción de la alimentación complementaria de la pequeña: tenemos cuchara de plástico, de un tamaño lo suficientemente pequeño como para que le quepa en la boca y no le haga daño, tenemos plato/cuenco hondo, tenemos trona (la evolutiva de Jané) y tenemos babero...
Ahora bien, ¿Es necesario todo este despliegue para dar de comer a un bebé de seis meses y medio? Está claro que no. Porque hasta para darles de comer fruta, no hace ni falta un triturador: la peque se come el plátano que da gusto: chafado con un tenedor, chupeteándolo con sus encías... También los gajos de naranja y mandarina. 
Pero no, nosotros no somos 100% de baby led weaning...
Sobra decir aquí que come con cuchara, que sólo hemos probado a hacer blw con la fruta y alguna que otra judía verde y que tratamos de variar el menú de cada día con diferentes combinaciones de verduras y pollo, verduras y arroz, arroz con pavo...y verduras... además de la fruta, que altern…

El periodo de adaptación del cole

He dejado pasar unas pocas semanas para escribir esta entrada por si acaso el periodo de adaptación al colegio no iba como debía. Al parecer, es importante ver cómo reaccionan, cómo comparten nuevas sensaciones vividas en clase con sus nuevos compañeros y los nuevos espacios y cómo se van adaptando, poco a poco, a su nueva realidad...

Pues bien, ya han pasado cuatro semanas desde que comenzó el cole y podemos decir que el periodo de adaptación se ha saldado con un OK muy grande. Desde el primer día va contenta y entiendo que para ella supone descubrir cada día algo nuevo y vivir novedades, pues hasta ahora ha estado entre el entorno familiar, sin ir a guarderías, Casas de niños o Escuelas Infantiles.

Los primeros días y, según me fue contando la profesora, no atendía a la primera y se hacía un pcoo de rogar para hacer todas las actividades junto al resto de niños. Se escondía y miraba sonriendo para que fueran a buscarla... un poco en la línea de lo que nos suele hace en casa, sólo que al ver que allí en el cole no le funcionaba (porque el resultado que obtenía era que no le hicieran caso y se quedara sin participar) le hizo espabilar y desde entonces es la primera en ofrecerse para todo: recoger, iniciar los juegos, pintar y desarrollar las actividades que les van proponiendo.

Y lo más gratificante de todo es que la profe está contenta con su evolución y ella sale feliz del colegio preguntándome si al día siguiente puede ir otra vez.

Aunque en lo que no podemos decir que esté yendo redondo sea en el comedor (es mala comedora y ya ha hecho amago de echar por la boca dos de las comidas que le han puesto) en general estoy contenta con cómo está yendo todo.

Nos costó elegir cole, pero de momento (y en vistas de quedan muchos meses y años por delante) creo que elegimos bien.


Cómo fue el periodo de adaptación

No sé cómo se hará en otros coles y en otras comunidades, pero por lo general, aquí en Madrid se deja que los más pequeñajos, los que se inician en infantil, vayan pocas horas los primeros días y progresivamente se vayan aumentando hasta que por fin acaben cumpliendo el horario normal que tenga establecido el colegio.

En el nuestro fue así:

- los dos primeros días fue dos horas. Se dividieron las clases en dos grupos y nos dejaron elegir a los padres si queríamos que las dos horas fueran de 9 a 11 o de 11 a 1. Nosotros elegimos la primera opción.
- Las dos siguientes semanas, fueron 4 horas, de 9 a 1. Había niños que ya de entrada se quedaban a comedor y permanecían en el colegio hasta las 3, pero, por recomendación de la profesora, nosotros preferimos no dejarla y esperar a que llegara octubre con el horario completo para hacerlo todo del tirón.
- Ya en octubre, el horario en nuestro cole se mantiene de 9 a 5, con el parón de 12:30 a 3 para comer. Nuestra peque se queda al comedor, con lo que está prácticamente todo el día.



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