Cosas que olvidarás (olvidaremos) de cuando eras bebé

Pasan los meses a la velocidad del rayo. Tan lentos las últimas semanas cuando te esperábamos y tan veloces estos primeros a tu lado... Qué le vamos a hacer, dicen que es ley de vida y que a medida que crecéis, mayor es la sensación de que el tiempo pasa volando.En nada, te plantas en tu primer cumpleaños como si nada y ya casi habremos olvidado tus gorgoritos de las primeras noches en casa. Esos ruiditos extraños que nunca supimos bien si se debían a tu rinitis de nacimiento o a que todos los bebés en sus primeros días de vida es normal que hagan. Tu olor al nacer, el que se quedó contigo los primeros días y el que grabé a fuego como un recuerdo precioso, también se diluirá entre esos otros olores a bebé que ayudan a potenciar las cremas hidratantes, la colonia y hasta las babas que sueltas.No se me olvidará, sin embargo, lo que sentí cuando te pusieron encima de mí plagada de vérnix: calor. Estabas muy calentita y en mi cabeza sólo cabía que tenía que arroparte más, que no quería qu…

El tercer cumpleaños y la threenager en que se ha convertido

Parece que hemos pasado los terribles dos años y nos hemos acercado prematuramente a la adolescencia, al pavo, a la revolución hormonal y a los llantos de mentirijilla constante.

Celebramos el tercer cumpleaños en el parque, colgando entre los árboles un montón de globos y guirnaldas y llenando las mesas de nubes de algodón y patatas fritas.

Invitamos a mis primos y a los hijos de mis primos...Y se lo pasaron genial: correteando por el parque, subiéndose a las piedras, abriendo y cerrando los grifos de las fuentes... Fue algo agotador pero divertido.

Y ahora que ya hemos cumplido tres... se ha convertido en una auténtica threenager, adelantándose el pavo de una manera pasmosa. Llora por todo, pero de mentirijilla para lograr conseguir lo que quiere..., todo le va mal, todo le parece mal y protesta por (casi) todo. Me reta. Me reta continuamente...

Pero creo que he conseguido salvar la situación y me he convertido en una negociadora de aúpa... recurriendo de vez en cuando incluso al soborno: yo te doy si tú me das...Más allá de la técnica de premios, recompensas y castigos.

Podríamos decir incluso que lo nuestro es como de andar por casa, adaptado a las necesidades que vamos encontrando..., pero resulta.

Y al final lo que está claro es que si funciona, por qué cambiar?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nuestro carrito: el NGE Elegance

¿Látex o silicona?

Onicomadesis...otro 'efecto secundario del virus boca-mano-pie'