¿Exigimos al mayor más de lo que deberíamos?

Sirvan estas líneas para inaugurar la nueva entrada del nuevo año... ¡Feliz 2019!, que espero hayáis comenzado con buen pie. En casa lo hemos estrenado de la misma manera de la que lo terminamos: con virus.Primero fue la mayor, luego caí yo y para estrenar este 2019, la peque ha sido la que ha continuado la racha. Nada preocupante, pero molesto, muy molesto.Y esto nos lleva a una pequeña reflexión, porque mientras la mayor estuvo malita, con vómitos, fiebre, malestar en general, dolor de tripa, etc..., se sentía segura, acompañada, mimada... y notar esto y que te diga si la vas a cuidar siempre, te da que pensar. Sobre todo porque quizá desde que nació su hermana hace un año y medio no la hemos prestado toda la atención que se merece. ¡Que sólo tiene 5 años! Puede que a veces se nos olvide y la exijamos más de lo que debemos. Mientras le pedimos cosas, aunque pensamos que estamos favoreciendo su autonomía y que le estamos otorgando la categoría inigualable de hermana mayor, puede que …

Desobediencia "civil"

Los tres años están siendo pelín complicados en casa. La peque es muy independiente pero a la vez demanda que estés todo el rato con ella. Le gusta ir a su aire, pero no perderte de vista ni observar que prestas atención a otra persona que no sea ella. Quiere que la dejes hacer todo sola, pero no descarta montar un espectáculo, sea donde sea, porque no la estás mirando permanentemente. Está siendo agotador.

Si a todo esto le unimos que le gusta llamar la atención, que es muy muy activa y no para un segundo quieta (ni para comer está quieta o es capaz de permanecer sentada) y que ahora con el embarazo me encuentro algo más cansada que antes... obtenemos una bomba de relojería a punto de estallar a cada momento.



A todas estas características de nuestra 'threenager' se le une el hecho de que es muy desobediente. Estoy segura de que lo hace para retar, típico a esta edad, según la profe.

Y a esto no sé cómo reaccionar. Me enfada, me enerva, me saca de mis casillas...porque no hay nada que me irrite más que no se me escuche y, sobre todo viniendo de ella, que no se me haga caso.

Repito órdenes sencillas (no vaya a ser que se aturulle con oraciones muy elaboradas o con dos o tres órdenes en la misma), unas seis o siete veces. Incluso separando las palabras en sílabas: VEN-A-QUÍ-TE-ESTOY-DI-CIEN-DOOOO como si fuera un robot. Y ahí, a la séptima, parece que ya decide reaccionar y hacer caso.

A veces me funciona el "Te cuento hasta tres y como no vengas..."... Y al dos y medio, acaba haciendo caso.

Pero de verdad que hay días en que ni una cosa ni otra me funciona. Y sólo me queda lamentarme de mis métodos, porque según qué días son más o menos efectivos. A veces hasta nulos.

Y a vosotras, ¿qué os funciona para que os hagan caso?


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