Cosas que olvidarás (olvidaremos) de cuando eras bebé

Pasan los meses a la velocidad del rayo. Tan lentos las últimas semanas cuando te esperábamos y tan veloces estos primeros a tu lado... Qué le vamos a hacer, dicen que es ley de vida y que a medida que crecéis, mayor es la sensación de que el tiempo pasa volando.En nada, te plantas en tu primer cumpleaños como si nada y ya casi habremos olvidado tus gorgoritos de las primeras noches en casa. Esos ruiditos extraños que nunca supimos bien si se debían a tu rinitis de nacimiento o a que todos los bebés en sus primeros días de vida es normal que hagan. Tu olor al nacer, el que se quedó contigo los primeros días y el que grabé a fuego como un recuerdo precioso, también se diluirá entre esos otros olores a bebé que ayudan a potenciar las cremas hidratantes, la colonia y hasta las babas que sueltas.No se me olvidará, sin embargo, lo que sentí cuando te pusieron encima de mí plagada de vérnix: calor. Estabas muy calentita y en mi cabeza sólo cabía que tenía que arroparte más, que no quería qu…

Desobediencia "civil"

Los tres años están siendo pelín complicados en casa. La peque es muy independiente pero a la vez demanda que estés todo el rato con ella. Le gusta ir a su aire, pero no perderte de vista ni observar que prestas atención a otra persona que no sea ella. Quiere que la dejes hacer todo sola, pero no descarta montar un espectáculo, sea donde sea, porque no la estás mirando permanentemente. Está siendo agotador.

Si a todo esto le unimos que le gusta llamar la atención, que es muy muy activa y no para un segundo quieta (ni para comer está quieta o es capaz de permanecer sentada) y que ahora con el embarazo me encuentro algo más cansada que antes... obtenemos una bomba de relojería a punto de estallar a cada momento.



A todas estas características de nuestra 'threenager' se le une el hecho de que es muy desobediente. Estoy segura de que lo hace para retar, típico a esta edad, según la profe.

Y a esto no sé cómo reaccionar. Me enfada, me enerva, me saca de mis casillas...porque no hay nada que me irrite más que no se me escuche y, sobre todo viniendo de ella, que no se me haga caso.

Repito órdenes sencillas (no vaya a ser que se aturulle con oraciones muy elaboradas o con dos o tres órdenes en la misma), unas seis o siete veces. Incluso separando las palabras en sílabas: VEN-A-QUÍ-TE-ESTOY-DI-CIEN-DOOOO como si fuera un robot. Y ahí, a la séptima, parece que ya decide reaccionar y hacer caso.

A veces me funciona el "Te cuento hasta tres y como no vengas..."... Y al dos y medio, acaba haciendo caso.

Pero de verdad que hay días en que ni una cosa ni otra me funciona. Y sólo me queda lamentarme de mis métodos, porque según qué días son más o menos efectivos. A veces hasta nulos.

Y a vosotras, ¿qué os funciona para que os hagan caso?


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