Horror: piojos

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Creemos que el calendario escolar es también el calendario de los piojos. Pues es falso. La pediculosis (o como se llama técnicamente a los piojos) puede aparecer en cualquier época del año y a nosotros nos tocó en pleno mes de julio, con el calorazo de la ola de calor africano azotando Madrid, la tentación de un chapuzón en la piscina a la mínima gota de sudor y el deseo de ponerse gorra a la primera de cambio.
Llevábamos un par de días notando que la peque se radicaba mucho la cabeza, pero ya el último día, viéndola que tenía hasta desazón, decidimos llevarla al pediatra, convencidos de que lo que le picaba era un nuevo brote de dermatitis y que las cositas blancas de su cuero cabelludo eran las pieles muertas que aparecían por la misma.
Nada más lejos de la realidad: "Esto son liendres", dijo la pediatra.
Y es que, por lo visto, es muy fácil confundir a los huevos de los piojos con granitos de caspa, pero también la mar de sencillo identificar unos de otros. Aquí, alguna…

Desobediencia "civil"

Los tres años están siendo pelín complicados en casa. La peque es muy independiente pero a la vez demanda que estés todo el rato con ella. Le gusta ir a su aire, pero no perderte de vista ni observar que prestas atención a otra persona que no sea ella. Quiere que la dejes hacer todo sola, pero no descarta montar un espectáculo, sea donde sea, porque no la estás mirando permanentemente. Está siendo agotador.

Si a todo esto le unimos que le gusta llamar la atención, que es muy muy activa y no para un segundo quieta (ni para comer está quieta o es capaz de permanecer sentada) y que ahora con el embarazo me encuentro algo más cansada que antes... obtenemos una bomba de relojería a punto de estallar a cada momento.



A todas estas características de nuestra 'threenager' se le une el hecho de que es muy desobediente. Estoy segura de que lo hace para retar, típico a esta edad, según la profe.

Y a esto no sé cómo reaccionar. Me enfada, me enerva, me saca de mis casillas...porque no hay nada que me irrite más que no se me escuche y, sobre todo viniendo de ella, que no se me haga caso.

Repito órdenes sencillas (no vaya a ser que se aturulle con oraciones muy elaboradas o con dos o tres órdenes en la misma), unas seis o siete veces. Incluso separando las palabras en sílabas: VEN-A-QUÍ-TE-ESTOY-DI-CIEN-DOOOO como si fuera un robot. Y ahí, a la séptima, parece que ya decide reaccionar y hacer caso.

A veces me funciona el "Te cuento hasta tres y como no vengas..."... Y al dos y medio, acaba haciendo caso.

Pero de verdad que hay días en que ni una cosa ni otra me funciona. Y sólo me queda lamentarme de mis métodos, porque según qué días son más o menos efectivos. A veces hasta nulos.

Y a vosotras, ¿qué os funciona para que os hagan caso?


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