¿Exigimos al mayor más de lo que deberíamos?

Sirvan estas líneas para inaugurar la nueva entrada del nuevo año... ¡Feliz 2019!, que espero hayáis comenzado con buen pie. En casa lo hemos estrenado de la misma manera de la que lo terminamos: con virus.Primero fue la mayor, luego caí yo y para estrenar este 2019, la peque ha sido la que ha continuado la racha. Nada preocupante, pero molesto, muy molesto.Y esto nos lleva a una pequeña reflexión, porque mientras la mayor estuvo malita, con vómitos, fiebre, malestar en general, dolor de tripa, etc..., se sentía segura, acompañada, mimada... y notar esto y que te diga si la vas a cuidar siempre, te da que pensar. Sobre todo porque quizá desde que nació su hermana hace un año y medio no la hemos prestado toda la atención que se merece. ¡Que sólo tiene 5 años! Puede que a veces se nos olvide y la exijamos más de lo que debemos. Mientras le pedimos cosas, aunque pensamos que estamos favoreciendo su autonomía y que le estamos otorgando la categoría inigualable de hermana mayor, puede que …

«La secun»

Una de las cosas que sabía que iban a ser diferentes en mi segundo parto respecto al primero, era que para el personal sanitario, matronas, enfermeras y demás facultativos que me encontraría en paritorio, iba a dejar de ser «la primi» para pasar a ser denominada «secun».

Parece una tontería, pero no lo es. Me hizo mucha gracia que hace tres años yo fuera «la primi» y todos estuvieran pendientes de los avances lentos que esa primi iba realizando en las casi 14 horas que duró todo el proceso. De ese nombre nació la idea de este blog y su título.

En este segundo parto, que ocurrió a principios de este mes de agosto, todo se llevó a cabo con más calma, con más seguridad y con otro nombre, porque la parturienta ya era «secun» y, por ello, era lógico que la dilatación se produjera más rápido (en apenas 4 horas) y que el expulsivo fuera también visto y no visto. La mami (aquí la que escribe) lo llevó todo con mucha tranquilidad, comparando lo que sentía, lo que le dolía y lo que quería (y cómo quería que fuera) con su primer parto.

Y ahora que ya han pasado unos 20 días y que los síntomas del postparto casi ni los noto, puedo decir que mi embarazo como «secun» ha sido más duro anímicamente que el primero, las visitas a monitores se han dado con más intensidad porque sabía en cada sensación que 'el momento' cada vez estaba más cerca y que el parto, con su dilatación exprés, fue tal y como hubiera deseado que fuera.

Porque ser «secun» por supuesto que tiene sus ventajas. Estás más tranquila, te ves más segura y sabes y conoces cuáles son las sensaciones que vas a experimentar al tener  a ese bomboncito de 3kg que estás a punto de conocer.

Aunque en eso sí que no hay diferencia: es amor puro.

Desde ahora, iniciamos una nueva aventura: la de ser cuatro. Y para la que escribe, la de una mamiprimi que es «secun» pero que revive todo como si fuera la primera vez.

Comentarios

  1. Enhorabuena!! Ser cuatro es toda una aventura y dicen... y lo puedo corroborar, que el paso de un hijo a dos es más ''intenso'' que el de tener a tu primer bebé.

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