Cosas que olvidarás (olvidaremos) de cuando eras bebé

Pasan los meses a la velocidad del rayo. Tan lentos las últimas semanas cuando te esperábamos y tan veloces estos primeros a tu lado... Qué le vamos a hacer, dicen que es ley de vida y que a medida que crecéis, mayor es la sensación de que el tiempo pasa volando.En nada, te plantas en tu primer cumpleaños como si nada y ya casi habremos olvidado tus gorgoritos de las primeras noches en casa. Esos ruiditos extraños que nunca supimos bien si se debían a tu rinitis de nacimiento o a que todos los bebés en sus primeros días de vida es normal que hagan. Tu olor al nacer, el que se quedó contigo los primeros días y el que grabé a fuego como un recuerdo precioso, también se diluirá entre esos otros olores a bebé que ayudan a potenciar las cremas hidratantes, la colonia y hasta las babas que sueltas.No se me olvidará, sin embargo, lo que sentí cuando te pusieron encima de mí plagada de vérnix: calor. Estabas muy calentita y en mi cabeza sólo cabía que tenía que arroparte más, que no quería qu…

«La secun»

Una de las cosas que sabía que iban a ser diferentes en mi segundo parto respecto al primero, era que para el personal sanitario, matronas, enfermeras y demás facultativos que me encontraría en paritorio, iba a dejar de ser «la primi» para pasar a ser denominada «secun».

Parece una tontería, pero no lo es. Me hizo mucha gracia que hace tres años yo fuera «la primi» y todos estuvieran pendientes de los avances lentos que esa primi iba realizando en las casi 14 horas que duró todo el proceso. De ese nombre nació la idea de este blog y su título.

En este segundo parto, que ocurrió a principios de este mes de agosto, todo se llevó a cabo con más calma, con más seguridad y con otro nombre, porque la parturienta ya era «secun» y, por ello, era lógico que la dilatación se produjera más rápido (en apenas 4 horas) y que el expulsivo fuera también visto y no visto. La mami (aquí la que escribe) lo llevó todo con mucha tranquilidad, comparando lo que sentía, lo que le dolía y lo que quería (y cómo quería que fuera) con su primer parto.

Y ahora que ya han pasado unos 20 días y que los síntomas del postparto casi ni los noto, puedo decir que mi embarazo como «secun» ha sido más duro anímicamente que el primero, las visitas a monitores se han dado con más intensidad porque sabía en cada sensación que 'el momento' cada vez estaba más cerca y que el parto, con su dilatación exprés, fue tal y como hubiera deseado que fuera.

Porque ser «secun» por supuesto que tiene sus ventajas. Estás más tranquila, te ves más segura y sabes y conoces cuáles son las sensaciones que vas a experimentar al tener  a ese bomboncito de 3kg que estás a punto de conocer.

Aunque en eso sí que no hay diferencia: es amor puro.

Desde ahora, iniciamos una nueva aventura: la de ser cuatro. Y para la que escribe, la de una mamiprimi que es «secun» pero que revive todo como si fuera la primera vez.

Comentarios

  1. Enhorabuena!! Ser cuatro es toda una aventura y dicen... y lo puedo corroborar, que el paso de un hijo a dos es más ''intenso'' que el de tener a tu primer bebé.

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