Cogerle el gusto a la comida

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Tenemos toda la equipación para salir airosas en la introducción de la alimentación complementaria de la pequeña: tenemos cuchara de plástico, de un tamaño lo suficientemente pequeño como para que le quepa en la boca y no le haga daño, tenemos plato/cuenco hondo, tenemos trona (la evolutiva de Jané) y tenemos babero...
Ahora bien, ¿Es necesario todo este despliegue para dar de comer a un bebé de seis meses y medio? Está claro que no. Porque hasta para darles de comer fruta, no hace ni falta un triturador: la peque se come el plátano que da gusto: chafado con un tenedor, chupeteándolo con sus encías... También los gajos de naranja y mandarina. 
Pero no, nosotros no somos 100% de baby led weaning...
Sobra decir aquí que come con cuchara, que sólo hemos probado a hacer blw con la fruta y alguna que otra judía verde y que tratamos de variar el menú de cada día con diferentes combinaciones de verduras y pollo, verduras y arroz, arroz con pavo...y verduras... además de la fruta, que altern…

«La secun»

Una de las cosas que sabía que iban a ser diferentes en mi segundo parto respecto al primero, era que para el personal sanitario, matronas, enfermeras y demás facultativos que me encontraría en paritorio, iba a dejar de ser «la primi» para pasar a ser denominada «secun».

Parece una tontería, pero no lo es. Me hizo mucha gracia que hace tres años yo fuera «la primi» y todos estuvieran pendientes de los avances lentos que esa primi iba realizando en las casi 14 horas que duró todo el proceso. De ese nombre nació la idea de este blog y su título.

En este segundo parto, que ocurrió a principios de este mes de agosto, todo se llevó a cabo con más calma, con más seguridad y con otro nombre, porque la parturienta ya era «secun» y, por ello, era lógico que la dilatación se produjera más rápido (en apenas 4 horas) y que el expulsivo fuera también visto y no visto. La mami (aquí la que escribe) lo llevó todo con mucha tranquilidad, comparando lo que sentía, lo que le dolía y lo que quería (y cómo quería que fuera) con su primer parto.

Y ahora que ya han pasado unos 20 días y que los síntomas del postparto casi ni los noto, puedo decir que mi embarazo como «secun» ha sido más duro anímicamente que el primero, las visitas a monitores se han dado con más intensidad porque sabía en cada sensación que 'el momento' cada vez estaba más cerca y que el parto, con su dilatación exprés, fue tal y como hubiera deseado que fuera.

Porque ser «secun» por supuesto que tiene sus ventajas. Estás más tranquila, te ves más segura y sabes y conoces cuáles son las sensaciones que vas a experimentar al tener  a ese bomboncito de 3kg que estás a punto de conocer.

Aunque en eso sí que no hay diferencia: es amor puro.

Desde ahora, iniciamos una nueva aventura: la de ser cuatro. Y para la que escribe, la de una mamiprimi que es «secun» pero que revive todo como si fuera la primera vez.

Comentarios

  1. Enhorabuena!! Ser cuatro es toda una aventura y dicen... y lo puedo corroborar, que el paso de un hijo a dos es más ''intenso'' que el de tener a tu primer bebé.

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