Cogerle el gusto a la comida

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Tenemos toda la equipación para salir airosas en la introducción de la alimentación complementaria de la pequeña: tenemos cuchara de plástico, de un tamaño lo suficientemente pequeño como para que le quepa en la boca y no le haga daño, tenemos plato/cuenco hondo, tenemos trona (la evolutiva de Jané) y tenemos babero...
Ahora bien, ¿Es necesario todo este despliegue para dar de comer a un bebé de seis meses y medio? Está claro que no. Porque hasta para darles de comer fruta, no hace ni falta un triturador: la peque se come el plátano que da gusto: chafado con un tenedor, chupeteándolo con sus encías... También los gajos de naranja y mandarina. 
Pero no, nosotros no somos 100% de baby led weaning...
Sobra decir aquí que come con cuchara, que sólo hemos probado a hacer blw con la fruta y alguna que otra judía verde y que tratamos de variar el menú de cada día con diferentes combinaciones de verduras y pollo, verduras y arroz, arroz con pavo...y verduras... además de la fruta, que altern…

Amor de hermanas

Nunca me cansaré de decir que una de las cosas más importantes de mi infancia fue la llegada de mi hermanito. Me crié junto a mis cinco primos y me extrañaba tanto eso de que ellos fueran hermanos, que me pasé tres navidades pidiendo a los Reyes Magos que me trajeran uno a mí.

Cinco años y medio nos llevamos, pero sólo es una pequeña distancia en el tiempo que evidentemente ahora no se nota ya tanto... Fue, sin duda, un regalazo que mis padres me ofrecieron porque a día de hoy creo que un hermano es un regalo para toda la vida.

Por eso, nunca quise tener una hija única y por eso este año hemos aumentado la familia.

La llegada de la nueva bebé ha sido tranquila y lejos de lo que me imaginaba respecto a los celos de la hermana mayor, ha sido también muy pacífica. No obstante, tenemos algún que otro momento de crisis (rabietas y pataletas para llamar la atención) y de retroceso (quiere que le demos la comida también a ella o que la desvistamos...).

Entre ellas...genial. No podía haber sido mejor y confío en que ese amor que la mayor muestra con la pequeñita: al mirarla, al acariciarle la manita, al regañar a todo aquél que ose tocarle la cabeza o desobedezca las advertencias de mami..., se mantenga mucho tiempo y perdure para siempre.

Ella me pregunta mucho que por qué quise tener otra hija... verlas juntas, responde a todo.

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