Cosas que olvidarás (olvidaremos) de cuando eras bebé

Pasan los meses a la velocidad del rayo. Tan lentos las últimas semanas cuando te esperábamos y tan veloces estos primeros a tu lado... Qué le vamos a hacer, dicen que es ley de vida y que a medida que crecéis, mayor es la sensación de que el tiempo pasa volando.En nada, te plantas en tu primer cumpleaños como si nada y ya casi habremos olvidado tus gorgoritos de las primeras noches en casa. Esos ruiditos extraños que nunca supimos bien si se debían a tu rinitis de nacimiento o a que todos los bebés en sus primeros días de vida es normal que hagan. Tu olor al nacer, el que se quedó contigo los primeros días y el que grabé a fuego como un recuerdo precioso, también se diluirá entre esos otros olores a bebé que ayudan a potenciar las cremas hidratantes, la colonia y hasta las babas que sueltas.No se me olvidará, sin embargo, lo que sentí cuando te pusieron encima de mí plagada de vérnix: calor. Estabas muy calentita y en mi cabeza sólo cabía que tenía que arroparte más, que no quería qu…

Amor de hermanas

Nunca me cansaré de decir que una de las cosas más importantes de mi infancia fue la llegada de mi hermanito. Me crié junto a mis cinco primos y me extrañaba tanto eso de que ellos fueran hermanos, que me pasé tres navidades pidiendo a los Reyes Magos que me trajeran uno a mí.

Cinco años y medio nos llevamos, pero sólo es una pequeña distancia en el tiempo que evidentemente ahora no se nota ya tanto... Fue, sin duda, un regalazo que mis padres me ofrecieron porque a día de hoy creo que un hermano es un regalo para toda la vida.

Por eso, nunca quise tener una hija única y por eso este año hemos aumentado la familia.

La llegada de la nueva bebé ha sido tranquila y lejos de lo que me imaginaba respecto a los celos de la hermana mayor, ha sido también muy pacífica. No obstante, tenemos algún que otro momento de crisis (rabietas y pataletas para llamar la atención) y de retroceso (quiere que le demos la comida también a ella o que la desvistamos...).

Entre ellas...genial. No podía haber sido mejor y confío en que ese amor que la mayor muestra con la pequeñita: al mirarla, al acariciarle la manita, al regañar a todo aquél que ose tocarle la cabeza o desobedezca las advertencias de mami..., se mantenga mucho tiempo y perdure para siempre.

Ella me pregunta mucho que por qué quise tener otra hija... verlas juntas, responde a todo.

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