¿Exigimos al mayor más de lo que deberíamos?

Sirvan estas líneas para inaugurar la nueva entrada del nuevo año... ¡Feliz 2019!, que espero hayáis comenzado con buen pie. En casa lo hemos estrenado de la misma manera de la que lo terminamos: con virus.Primero fue la mayor, luego caí yo y para estrenar este 2019, la peque ha sido la que ha continuado la racha. Nada preocupante, pero molesto, muy molesto.Y esto nos lleva a una pequeña reflexión, porque mientras la mayor estuvo malita, con vómitos, fiebre, malestar en general, dolor de tripa, etc..., se sentía segura, acompañada, mimada... y notar esto y que te diga si la vas a cuidar siempre, te da que pensar. Sobre todo porque quizá desde que nació su hermana hace un año y medio no la hemos prestado toda la atención que se merece. ¡Que sólo tiene 5 años! Puede que a veces se nos olvide y la exijamos más de lo que debemos. Mientras le pedimos cosas, aunque pensamos que estamos favoreciendo su autonomía y que le estamos otorgando la categoría inigualable de hermana mayor, puede que …

Celos, pelusa... El síndrome del príncipe destronado en casa

La llegada de la hermanita a casa la hemos ido preparando desde más o menos el quinto mes de embarazo, cuando ya supimos que esperábamos una niña y que nuestra mayor podría sentirse 'destronada' por una nueva niña en la familia.

Bien es cierto que este 'destronamiento' se podía haber producido igual con la llegada de un varón, pero teníamos claro que si tenía que pasar...iba a pasar igual, porque de ser la única por las dos partes de la familia a pasar a ser la hermana mayor, causaría en ella cierto descuadre.

Así ha sido. Cuando me preguntan cómo está llevando la hermana mayor la llegada del bebé, digo siempre lo mismo: "me lo esperaba peor". Pero siendo objetivos, diré que lo está soportando un poco regulín: trata de llamar mucho más la atención que antes, está más contestona de lo habitual y se comporta de una manera muy rebelde. Tanto, que la profe me ha comentado hoy al salir de clase que está un tanto revoltosa, que reta a compañeros y a profes y que entiende que la llegada de su hermana ha sido un punto importante en el cambio de actitud.

Así, inauguramos la etapa 'pelusa' y celos en casa y tratamos de sobrellevarla lo mejor que podemos.

A nivel profesional, lo llaman 'Síndrome del príncipe destronado' y suele aparecer con la llegada de un nuevo hermano o un nuevo miembro en la familia: los padres tienen que atender al recién llegado, su tiempo ya no lo ocupan al 100% con el mayor y han de estar pendientes de un bebé que, en el mejor de los casos, llora y sólo quiere comer. Estos cambios estructurales en la unidad familiar, hace que los niños que acaban de convertirse en hermanos mayores sientan celos.

Extrema sensibilidad, dolores en muchos casos inventados, gritos, comportamiento algo rebelde, expresión de miedos o negación para comer o dormir pueden ser algunas de las señales que indican que el niño está experimentando este síndrome del príncipe destronado. Vamos, que tiene celos del recién llegado.

En casa... podríamos decir que estamos viviendo TODOS.

¿Cómo actuar?, ¿qué recomiendan los expertos?

- No castigar, gritar, enfadarse o recriminar estos comportamientos con el niño que se esta sintiendo celoso
- No hacer comparaciones entre hermanos
- Evitar en la medida de lo posible otros cambios que sean significativos en la vida del niño, como podrían ser un cambio de colegio o una mudanza
- Tratar de tener en casa un clima de paz y armonía
- Intentar crear vínculos afectivos entre los nuevos hermanos
- Avisar a familiares y amigos para que presten atención al 'hermano destronado', en lugar de que sólo lo hagan con el recién llegado
- Preguntar, charlar con el mayor e intentar que exprese cómo se siente, qué quiere, qué necesita...


Además de todo esto...nosotros intentamos tomarlo con calma y en momentos de crisis... Respiramos profundamente... y le ponemos todo el buen humor del que somos capaces, pero es verdad que en ocasiones no es nada fácil.



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