Horror: piojos

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Creemos que el calendario escolar es también el calendario de los piojos. Pues es falso. La pediculosis (o como se llama técnicamente a los piojos) puede aparecer en cualquier época del año y a nosotros nos tocó en pleno mes de julio, con el calorazo de la ola de calor africano azotando Madrid, la tentación de un chapuzón en la piscina a la mínima gota de sudor y el deseo de ponerse gorra a la primera de cambio.
Llevábamos un par de días notando que la peque se radicaba mucho la cabeza, pero ya el último día, viéndola que tenía hasta desazón, decidimos llevarla al pediatra, convencidos de que lo que le picaba era un nuevo brote de dermatitis y que las cositas blancas de su cuero cabelludo eran las pieles muertas que aparecían por la misma.
Nada más lejos de la realidad: "Esto son liendres", dijo la pediatra.
Y es que, por lo visto, es muy fácil confundir a los huevos de los piojos con granitos de caspa, pero también la mar de sencillo identificar unos de otros. Aquí, alguna…

Toc, toc...¿Estás ahí?

Durante mi segundo embarazo, que viví con una fuerte carga de estrés durante varios meses, me decían que me convenía tranquilidad para que a la bebé no le afectasen mis pensamientos negativos o mis nervios. Pero..., ¿Es todo tan sencillo en realidad?, ¿Es la conexión con lo que hay dentro de nuestra tripa tan directa?

Me refiero a que si la madre está en modo off, ¿El embrión o el feto también lo está?

He leído varios artículos que dicen que fisiológicamente, la placenta es la encargada de transmitir hormonas al feto: si existe estrés, los niveles de cortisol aumentan e incluso si lo que existen son sentimientos positivos, fluyen las endorfinas y otras hormonas de la felicidad. De hecho, los receptores de las sustancias positivas maduran muy pronto en el cerebro del embrión, por lo que...Sí, es bueno estar tranquila y contenta durante todo el embarazo.

Pero, ¿Qué pasa con la mamá?, ¿Cuándo ''conecta'' con la vida que lleva dentro?

Admiro a esas mamis que hablan cursi todo su embarazo y dicen cosas como que son felices «siendo dos corazones que laten en un mismo cuerpo» , o que gestar una vida hace que se sientan «portadoras de felicidad plena». No lo niego, es un momento único e irrepetible; nunca te vas a sentir tan gordita y tan feliz como en esas 40 semanas..., pero también vas a encontrar otros sentimientos como la culpa, la responsabilidad, el temor y los miedos a hacerlo (o estar haciéndolo mal), la intranquilidad (¿Late?, ¿Se mueve?, ¿Estará bien ahí dentro?, etc.) Y muchos otros que se prolongarán en el tiempo ya con el bebé fuera de tu cuerpo. Y no por ello eres o serás peor mamá.

La conexión puede no ser inmediata o incluso todo lo placentera que soñamos algún día que sería. A veces incluso no te queda tiempo para pensar que quizá deberías 'conectar' más, hacer 'un posible' para sentiros una sola persona.

A veces incluso sólo recuerdas que estás embarazada cuando ves que tu tripa comienza a despegar o notas claramente las primeras patadas de tu bebé...

O sí puede serlo. Conocí una chica que estando embarazada de seis meses acariciaba su barriga y confesaba notar y sentir que su bebé se dormía dentro.

Cada mamá es un mundo y cada una (faltaría más) es libre de sentir y vivir de una manera única su embarazo. Todas son válidas porque todas son diferentes. Incluso distintas son las formas de sentir de un embarazo a otro..., ¿Cómo no va a serlo en dos personas diferentes?

«Siéntete la mejor mamá del mundo» me dijeron una vez con mi primera hija. Y es un gran consejo, aunque le añadiría el «y Siéntete como te dé la gana cuando te dé la gana», que seguro lo harás bien.

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