¿Exigimos al mayor más de lo que deberíamos?

Sirvan estas líneas para inaugurar la nueva entrada del nuevo año... ¡Feliz 2019!, que espero hayáis comenzado con buen pie. En casa lo hemos estrenado de la misma manera de la que lo terminamos: con virus.Primero fue la mayor, luego caí yo y para estrenar este 2019, la peque ha sido la que ha continuado la racha. Nada preocupante, pero molesto, muy molesto.Y esto nos lleva a una pequeña reflexión, porque mientras la mayor estuvo malita, con vómitos, fiebre, malestar en general, dolor de tripa, etc..., se sentía segura, acompañada, mimada... y notar esto y que te diga si la vas a cuidar siempre, te da que pensar. Sobre todo porque quizá desde que nació su hermana hace un año y medio no la hemos prestado toda la atención que se merece. ¡Que sólo tiene 5 años! Puede que a veces se nos olvide y la exijamos más de lo que debemos. Mientras le pedimos cosas, aunque pensamos que estamos favoreciendo su autonomía y que le estamos otorgando la categoría inigualable de hermana mayor, puede que …

Celebramos el cuarto cumpleaños de la hermana mayor



La semana pasada celebramos el cuarto cumpleaños de la recién estrenada hermana mayor.

Invitamos a los primos y a tres amigas del cole y, a diferencia de las otras celebraciones de cumple de años pasados, en esta ocasión nos hemos decidido por un local de fiestas infantiles. ¿Por qué? Pues simple y llanamente porque el espacio en casa es reducido y somos conscientes de que con el paso de los años cada vez los invitados van a tener menos edad y van a ser más numerosos. Además, miramos la previsión del tiempo y vimos que lo mismo llovía así que, ¿para qué arriesgarnos?

El elegido fue Oceania Park, un nuevo local de fiestas infantiles que han abierto cerca de casa y que nos convenció desde el primer vistazo.

La fiesta fue simple pero muy divertida: parque de bolas para los niños, disfraces, pintacaras, merienda y tarta. Ellos se lo pasaron fenomenal porque pudieron corretear por el local, jugar a encestar, disfrazarse, tirarse y revolcarse por las bolas de la piscina de bolas... y los mayores, tan a gusto tomando nuestro refresco y viendo cómo los pequeños hacían de cabras montesas por toda la habitación.

Y a lo tonto, ya han pasado cuatro años desde que llegó. Cuatro intensos años en los que, sobre todo, hemos aprendido mucho la una de la otra, en la que nos hemos conocido ambas y hemos disfrutado de cada segundo, en los que hemos aprendido que es peor no dormir que no comer, que la paciencia es infinita y que todo tiene el límite que tú le quieras marcar. Cuatro años que, personalmente, me han enseñado a ser mamá, que me han mostrado lo mejor pero también lo peor de mí, que me han hecho ser más fuerte e inquieta y que me han hecho aprender mucho y a valorar los pequeños detalles que antes se me pasaban desapercibidos. Cuatro años que me han llevado de nuevo a la infancia.

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