Cosas que olvidarás (olvidaremos) de cuando eras bebé

Pasan los meses a la velocidad del rayo. Tan lentos las últimas semanas cuando te esperábamos y tan veloces estos primeros a tu lado... Qué le vamos a hacer, dicen que es ley de vida y que a medida que crecéis, mayor es la sensación de que el tiempo pasa volando.En nada, te plantas en tu primer cumpleaños como si nada y ya casi habremos olvidado tus gorgoritos de las primeras noches en casa. Esos ruiditos extraños que nunca supimos bien si se debían a tu rinitis de nacimiento o a que todos los bebés en sus primeros días de vida es normal que hagan. Tu olor al nacer, el que se quedó contigo los primeros días y el que grabé a fuego como un recuerdo precioso, también se diluirá entre esos otros olores a bebé que ayudan a potenciar las cremas hidratantes, la colonia y hasta las babas que sueltas.No se me olvidará, sin embargo, lo que sentí cuando te pusieron encima de mí plagada de vérnix: calor. Estabas muy calentita y en mi cabeza sólo cabía que tenía que arroparte más, que no quería qu…

Celebramos el cuarto cumpleaños de la hermana mayor



La semana pasada celebramos el cuarto cumpleaños de la recién estrenada hermana mayor.

Invitamos a los primos y a tres amigas del cole y, a diferencia de las otras celebraciones de cumple de años pasados, en esta ocasión nos hemos decidido por un local de fiestas infantiles. ¿Por qué? Pues simple y llanamente porque el espacio en casa es reducido y somos conscientes de que con el paso de los años cada vez los invitados van a tener menos edad y van a ser más numerosos. Además, miramos la previsión del tiempo y vimos que lo mismo llovía así que, ¿para qué arriesgarnos?

El elegido fue Oceania Park, un nuevo local de fiestas infantiles que han abierto cerca de casa y que nos convenció desde el primer vistazo.

La fiesta fue simple pero muy divertida: parque de bolas para los niños, disfraces, pintacaras, merienda y tarta. Ellos se lo pasaron fenomenal porque pudieron corretear por el local, jugar a encestar, disfrazarse, tirarse y revolcarse por las bolas de la piscina de bolas... y los mayores, tan a gusto tomando nuestro refresco y viendo cómo los pequeños hacían de cabras montesas por toda la habitación.

Y a lo tonto, ya han pasado cuatro años desde que llegó. Cuatro intensos años en los que, sobre todo, hemos aprendido mucho la una de la otra, en la que nos hemos conocido ambas y hemos disfrutado de cada segundo, en los que hemos aprendido que es peor no dormir que no comer, que la paciencia es infinita y que todo tiene el límite que tú le quieras marcar. Cuatro años que, personalmente, me han enseñado a ser mamá, que me han mostrado lo mejor pero también lo peor de mí, que me han hecho ser más fuerte e inquieta y que me han hecho aprender mucho y a valorar los pequeños detalles que antes se me pasaban desapercibidos. Cuatro años que me han llevado de nuevo a la infancia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nuestro carrito: el NGE Elegance

¿Látex o silicona?

Onicomadesis...otro 'efecto secundario del virus boca-mano-pie'