Cosas que olvidarás (olvidaremos) de cuando eras bebé

Pasan los meses a la velocidad del rayo. Tan lentos las últimas semanas cuando te esperábamos y tan veloces estos primeros a tu lado... Qué le vamos a hacer, dicen que es ley de vida y que a medida que crecéis, mayor es la sensación de que el tiempo pasa volando.En nada, te plantas en tu primer cumpleaños como si nada y ya casi habremos olvidado tus gorgoritos de las primeras noches en casa. Esos ruiditos extraños que nunca supimos bien si se debían a tu rinitis de nacimiento o a que todos los bebés en sus primeros días de vida es normal que hagan. Tu olor al nacer, el que se quedó contigo los primeros días y el que grabé a fuego como un recuerdo precioso, también se diluirá entre esos otros olores a bebé que ayudan a potenciar las cremas hidratantes, la colonia y hasta las babas que sueltas.No se me olvidará, sin embargo, lo que sentí cuando te pusieron encima de mí plagada de vérnix: calor. Estabas muy calentita y en mi cabeza sólo cabía que tenía que arroparte más, que no quería qu…

Empezando a formar mi banco de leche materna

Dentro de aproximadamente dos meses me incorporo al trabajo. Pretendo, como ya hice con mi primera hija, continuar con lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y después, ir introduciendo nuevos alimentos pero continuar con mi leche...
Por ello, y en vistas de que esta bebé es más tragona que la hermana, he empezado ya a congelar leche para formar el que será mi banco de leche materna.
Sigo más o menos las mismas pautas que hace tres años (podéis leer el post que hice entonces, pinchando en este enlace) y la única diferencia que podríamos anotar en esta ocasión es que las cantidades que estoy almacenando son algo superiores que entonces y que la leche la estoy guardando en bolsas en lugar de en botecitos. Creo que dado el banco que quiero formar y el poco espacio que tengo en el congelador, es la opción más adecuada.
El extractor que utilizo es el mismo que la otra vez: el mini electric de Medela, al que le veo todo ventajas ya que extrae de una manera eficaz, no duele, ocupa poco espacio y las cantidades que se obtienen son más que modestas. Y si hay que ponerle alguna pega, ésta sería el ruido que hace.
Para guardar la leche utilizo bolsas. Empecé empleando las Pump and save de Medela y estoy continuando con las bolsas de almacenamiento de Avent.


Si he de comparar unas y otras, diré que el material plástico con el que están hechas parece bastante resistente, no da la sensación de ser 'plasticorro' que vaya a romperse a la primera de cambio. Además, ambas se pueden apoyar en vertical una vez se llenan porque se forma en el pie una especie de base que las sujeta. Están libres de BPA (Bisfenol 0%) y contienen un apartado en la parte superior que permite anotar día, hora y cantidad de la extracción.


¿Las diferencias?
Las de Medela pueden acoplarse directamente al sacaleches porque tienen una pestañita adhesiva que permite colgarlas del embudo extractor. Así, según va cayendo el líquido, va almacenándose.
Sin embargo, las de Avent tienen doble cierre (frente al único cierre hermético de las de Medela) y permiten almacenar hasta 180ml (frente a los 150ml max. de las de Medela).
¿Hay más medios de almacenaje?
La anterior vez almacené la leche en botes de cristal y botes de la marca Phillips Avent. No iba anotando las cantidades porque más o menos siempre guardaba la misma en cada uno.
En esta ocasión, cuando alcance las 40 bolsas de leche congelada, continuaré usando los botes, los de Phillips Avent.
Me parece una solución cómoda y práctica porque pueden reutilizarse (las bolsas no, son de un sólo uso) cuando empecemos con los purés, ya que podremos ir guardando raciones.

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