Cosas que olvidarás (olvidaremos) de cuando eras bebé

Pasan los meses a la velocidad del rayo. Tan lentos las últimas semanas cuando te esperábamos y tan veloces estos primeros a tu lado... Qué le vamos a hacer, dicen que es ley de vida y que a medida que crecéis, mayor es la sensación de que el tiempo pasa volando.En nada, te plantas en tu primer cumpleaños como si nada y ya casi habremos olvidado tus gorgoritos de las primeras noches en casa. Esos ruiditos extraños que nunca supimos bien si se debían a tu rinitis de nacimiento o a que todos los bebés en sus primeros días de vida es normal que hagan. Tu olor al nacer, el que se quedó contigo los primeros días y el que grabé a fuego como un recuerdo precioso, también se diluirá entre esos otros olores a bebé que ayudan a potenciar las cremas hidratantes, la colonia y hasta las babas que sueltas.No se me olvidará, sin embargo, lo que sentí cuando te pusieron encima de mí plagada de vérnix: calor. Estabas muy calentita y en mi cabeza sólo cabía que tenía que arroparte más, que no quería qu…

Ningún niño sin juguete

Al estilo de las Misses, me gustaría que hubiera paz en el mundo..., pero sin esperar esa quimera, me gustaría que cada uno de nosotros tuviésemos paz con nosotros mismos, que nos sintiéramos libres para sentir, para querer, para compartir y para hacer lo que nos dé la gana, siempre que nuestros actos no coarten la libertad de los demás.

En estas fechas, en las que a todos nos da por ser mejores personas (o al menos intentarlo), me gustaría que mis hijas empezaran a comprender que el verdadero sentido de la Navidad es el amor y que ese amor ha de expandirse a lo largo de todo el año y en todos los espectros de nuestra vida: amor al prójimo, al compañero, al vecino, a la familia y hasta a uno mismo.

También me gustaría que supieran comprender por qué es necesario compartir, por Qué si todos ponemos un poquito de nuestra parte podemos conseguir que mucha gente sonría...

Y en estas nos hemos visto hoy...con una bolsa llenita de peluches y juguetes que hemos ido a entregar a la parroquia del barrio...porque seguro que lo que a nosotros nos da un poco igual tener (porque básicamente no les hemos prestado mucha atención...) para otros es el mejor de los regalos de reyes.

El párroco nos ha explicado que el día de reyes, los tres reyes magos con sus pajes hacen entrega de juguetes a las familias necesitadas del barrio durante la misa de familia...

Ver salir de la parroquia a mi pequeña, satisfecha y contenta porque sabe que hemos ayudado a otros...no tiene precio. Verla así me ha arrancado una sonrisa y esperamos poder repetir esta acción todos los años. Espero que podamos tomar conciencia de que ayudar, hay que ayudar siempre, todos los días, todos los meses...pero en estas fechas se hace más acusado porque hay familias que de verdad no pueden ni tienen.

Mi deseo para el próximo año es que ningún niño tenga que desprenderse de su sonrisa. Al menos, en lo que esté en nuestra mano, intentaremos inculcar esto a nuestras pequeñas.

Feliz Navidad

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