¿Exigimos al mayor más de lo que deberíamos?

Sirvan estas líneas para inaugurar la nueva entrada del nuevo año... ¡Feliz 2019!, que espero hayáis comenzado con buen pie. En casa lo hemos estrenado de la misma manera de la que lo terminamos: con virus.Primero fue la mayor, luego caí yo y para estrenar este 2019, la peque ha sido la que ha continuado la racha. Nada preocupante, pero molesto, muy molesto.Y esto nos lleva a una pequeña reflexión, porque mientras la mayor estuvo malita, con vómitos, fiebre, malestar en general, dolor de tripa, etc..., se sentía segura, acompañada, mimada... y notar esto y que te diga si la vas a cuidar siempre, te da que pensar. Sobre todo porque quizá desde que nació su hermana hace un año y medio no la hemos prestado toda la atención que se merece. ¡Que sólo tiene 5 años! Puede que a veces se nos olvide y la exijamos más de lo que debemos. Mientras le pedimos cosas, aunque pensamos que estamos favoreciendo su autonomía y que le estamos otorgando la categoría inigualable de hermana mayor, puede que …

Ningún niño sin juguete

Al estilo de las Misses, me gustaría que hubiera paz en el mundo..., pero sin esperar esa quimera, me gustaría que cada uno de nosotros tuviésemos paz con nosotros mismos, que nos sintiéramos libres para sentir, para querer, para compartir y para hacer lo que nos dé la gana, siempre que nuestros actos no coarten la libertad de los demás.

En estas fechas, en las que a todos nos da por ser mejores personas (o al menos intentarlo), me gustaría que mis hijas empezaran a comprender que el verdadero sentido de la Navidad es el amor y que ese amor ha de expandirse a lo largo de todo el año y en todos los espectros de nuestra vida: amor al prójimo, al compañero, al vecino, a la familia y hasta a uno mismo.

También me gustaría que supieran comprender por qué es necesario compartir, por Qué si todos ponemos un poquito de nuestra parte podemos conseguir que mucha gente sonría...

Y en estas nos hemos visto hoy...con una bolsa llenita de peluches y juguetes que hemos ido a entregar a la parroquia del barrio...porque seguro que lo que a nosotros nos da un poco igual tener (porque básicamente no les hemos prestado mucha atención...) para otros es el mejor de los regalos de reyes.

El párroco nos ha explicado que el día de reyes, los tres reyes magos con sus pajes hacen entrega de juguetes a las familias necesitadas del barrio durante la misa de familia...

Ver salir de la parroquia a mi pequeña, satisfecha y contenta porque sabe que hemos ayudado a otros...no tiene precio. Verla así me ha arrancado una sonrisa y esperamos poder repetir esta acción todos los años. Espero que podamos tomar conciencia de que ayudar, hay que ayudar siempre, todos los días, todos los meses...pero en estas fechas se hace más acusado porque hay familias que de verdad no pueden ni tienen.

Mi deseo para el próximo año es que ningún niño tenga que desprenderse de su sonrisa. Al menos, en lo que esté en nuestra mano, intentaremos inculcar esto a nuestras pequeñas.

Feliz Navidad

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