Horror: piojos

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Creemos que el calendario escolar es también el calendario de los piojos. Pues es falso. La pediculosis (o como se llama técnicamente a los piojos) puede aparecer en cualquier época del año y a nosotros nos tocó en pleno mes de julio, con el calorazo de la ola de calor africano azotando Madrid, la tentación de un chapuzón en la piscina a la mínima gota de sudor y el deseo de ponerse gorra a la primera de cambio.
Llevábamos un par de días notando que la peque se radicaba mucho la cabeza, pero ya el último día, viéndola que tenía hasta desazón, decidimos llevarla al pediatra, convencidos de que lo que le picaba era un nuevo brote de dermatitis y que las cositas blancas de su cuero cabelludo eran las pieles muertas que aparecían por la misma.
Nada más lejos de la realidad: "Esto son liendres", dijo la pediatra.
Y es que, por lo visto, es muy fácil confundir a los huevos de los piojos con granitos de caspa, pero también la mar de sencillo identificar unos de otros. Aquí, alguna…

Sorpresa: ¿las niñas tienen fimosis?

Hace cosa de dos meses, mi primo ingresó con el segundo de sus tres hijos para que le operasen de fimosis. Estábamos en su casa cuando nos lo contó y mi comentario fue...: "menos mal que yo no tengo que pasar por esas cosas porque tengo niñas!". Ay, ay, cuánto han pesado esas palabras desde el pasado jueves, cuando en la revisión de los seis meses, tras el reconocimiento de la peque, la pediatra nos dijo que observaba cierta ligazón en la piel de la vulva, como si el orificio estuviera sellado.

"En los niños hablamos de fimosis y esto no es exactamente lo mismo, pero podríamos decir que aunque no lo veo muy grave, estamos ante un caso de sinequia vulvar".

Madre mía, no nos libramos de nada, pensé yo y evité echarme las manos a la cabeza porque soy de la opinión de que a no ser que el médico nos diga lo contrario, todo tiene solución.

Nos recomendó que cada tres días más o menos, con ayuda de un aceite de vitamina E 100%, probásemos a separar cuidadosamente con las manos, la pielecilla que parecía estar cerrada.




Compramos éste de VEA Olio y esa misma noche, probamos a masajear la zona, separando con los dedos -y con sumo cuidado- las pielecillas selladas. 1..., 2...3...,como por arte de magia, se abrió, por lo que la posible sinequia vulvar pasó a ser posible nada más... y lo que pudo haber sido la fimosis de mi niña ha pasado a ser una anécdota más de este aprendizaje que es ser mamá.

Moraleja: siempre es preferible hablar de menos...que de más. Por lo que pueda pasar.

Comentarios

  1. Hola hoy la pediatra en la revisión de 9 meses nos ha dicho que tiene esto mismo me podrías decir como masajear no nos ha dicho nada más y no se como ayudar a mi bebe

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